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Un edificio de valor histórico en Torreón: el Banco Chino

“Es un deber de la historia contar los hechos como fueron y no encubrirlos por considerarlos deshonrosos”.

Nuestra ciudad cuenta en su Centro Histórico, bellos edificios que fueron construidos hace más de 100 años por personas que le dieron personalidad y hasta elegancia, a una naciente población que ambicionaba ser un emporio en medio del desierto, como lo fue en la primera mitad del siglo pasado.

En la actualidad perviven una buena parte de esas vetustas construcciones, comenzando por la “Casa del Cerro”, el primer chalet erigido como vigía de la población de Torreón, la que comenzó por ser una congregación, pasando casi de inmediato a la categoría de villa y unos años después elevada a la calidad de ciudad (la más joven y más progresista de México en ese entonces).

Prolijo sería enumerar cada uno de los bellos edificios de aquella época, que en algunos casos lucen sus galas y otros han sido cubiertos por el grotesco velo de la publicidad moderna, independientemente de que fueron destinados a otro giro comercial o de servicio que originalmente tenían.

Hoy hemos considerado necesario referirnos a un hermoso edificio que ha tenido una historia que pocos conocen: el Banco Chino, ubicado en avenida Juárez y calle Valdés Carrillo, construido en 1907, justo cuando Torreón fue elevado a nivel de ciudad.

Puesto que mucha gente de La Laguna ignora cuál es justamente el edificio que originalmente fue el Banco Chino, en la actualidad la planta baja es ocupada por una conocida tienda de conveniencia, un Oxxo, que se le localiza precisamente en contra esquina del Edificio Eléctrico, cuyas instalaciones corresponden a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y teniendo en referencia a la Plaza de Armas al norte, y a una institución bancaria identificada como BBVA al poniente.

Comenzaremos a referir que ese edificio fue construido con financiamiento de capital chino ($100,000 de capital social, que en esa época era una cantidad

considerable, dado que el peso mexicano era bien valuado), y dicha inversión no le pedía nada a las realizadas entonces por bancos estadounidenses o ingleses.

Formalmente, la empresa se denominó “Compañía Bancaria y de Tranvías Wah Yick”, cuyo principal accionista era el destacado empresario cantonés, Kang You Wei, quién se dice que antes de venir a inaugurar el Banco Chino de Torreón se entrevistó con el presidente Francklin Roosevelt, de Estados Unidos de América, y luego con el presidente mexicano, Porfirio Díaz.

Y es que dicha inversión en la que también intervino, Foon Chuck (comerciante chino que vino a nuestra hoy ciudad desde finales del siglo XIX), significaba una futura oportunidad para conectar Torreón con Mazatlán, y de éste puerto a China, y por ello dicho banco era una liga de inversiones comerciales en Estados Unidos y China. Un promisorio polo de desarrollo económico a principios del siglo XX.

Varias infamias ocurrieron en ese edificio, según se relata en la página Grandes Historias de Torreón, que se publica en Facebook, la primera de ellas la ocurrida el 15 de mayo de 1911, con la terrible masacre de más de 300 súbditos chinos que se habían asentado en esta ciudad y trabajaban en forma pacífica, por cuyo crimen apenas este año se acaba de pedir perdón a la comunidad de esa etnia oriental, por parte del gobierno mexicano.

En virtud de lo anterior, el Banco Chino sólo funcionó cuatro años, quedando sin movimiento alguno durante varios años, para luego convertirse en el llamado “Gran Hotel La Española”, en los años 20, donde se hospedó el abogado, filósofo, político y funcionario público, José Vasconcelos Calderón, durante la campaña presidencial, quien tuvo que soportar la balacera que se armó en las afueras de ese lugar, donde se desarrollaba un mitin a su favor.

En el marco de la campaña anti-china, en los años 20’s, se pretendió saquear la propiedad, asegurándose que contaba con el apoyo de ediles municipales, que se identificaban como promotores del racismo y la intolerancia.

Aprovechando lo anterior, el abogado regiomontano, Eugenio F. Castillón, solicitó que el edificio fuera expropiado por el municipio para luego comprarlo, pero después de un prolongado litigio y contando con las pruebas documentales de que el inmueble tenía dueño (cuyo caso fue hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación), la propiedad fue ratificada a sus legítimos propietarios.

Incluso en 1926 se produjo otro agravio en contra de la comunidad china, pues el jefe de operaciones militares, general José Gonzalo Escobar, se apoderó impunemente de los terrenos agrícolas conocidos como “El Pajonal”,

consistentes en 445 mil metros cuadrados donde los chinos cultivaban hortalizas, con el pretexto de convertir ese lugar en un campo militar, rebelándose inclusive con el gobierno federal.

Como consecuencia de lo anterior, el presidente interino, Emilio Portes Gil, y el jefe del maximato presidencial, Plutarco Elías Calles, ordenaron un ataque aéreo a la ciudad Torreón (el primero ocurrido en territorio nacional, el 16 de marzo de 1929), para obligar a Escobar a rendirse, con el siguiente resultado fatídico: un civil muerto e incendiado el Mercado Juárez. Escobar se autoexilió en Canadá.

Afortunadamente, el edificio del Banco Chino se ha preservado, gracias al proyecto de expansión del Museo Arocena, iniciado a principios de este nuevo siglo, comenzando con la restauración del edificio del Casino de La Laguna (construido en 1910), ahora convertido en museo, e inaugurado el 27 de agosto de 2006, partiendo de un costado del edificio que construyera Rafael Arocena y Arbide, agricultor de origen vasco, por la calle Cepeda y avenida Hidalgo.

Como mera referencia histórica, el edificio del Banco Chino ha funcionado también como institución bancaria, en su planta baja, y actualmente como una tienda de conveniencia (Oxxo), utilizándose sólo las plantas altas como extensión del Museo Arocena.

¡Hasta la próxima!

Las enseñanzas que deben dejarnos la post-Elección

POR: Jesús M. Moreno Mejía

México necesita retomar la bondad, la unión y tolerancia. (Gaby Vargas)

Los resultados de las Elecciones más Grandes de México (como se le dio por llamar a los pasados procesos eleccionarios en nuestro país el pasado domingo 6 de junio), donde no hubo propiamente partidos políticos vencedores ni vencidos pues en la democracia el único granador es el Pueblo, que con su voto elige libremente a sus autoridades y a quienes lo representarán en el Congreso.

Pese a lo anterior hay quienes quisieran ver a sus partidos políticos como los triunfadores, o los vencidos, fueran de Morena, del PAN, del PRI, del Verde, del Trabajo, etc. Todos, simplemente, se quedan en tal o cual resultado, pero lo bueno fue un proceso en el que no hubo mayores incidentes en las casillas. Los que, lamentablemente, sí ocurrió durante las campañas políticas, previas a las elecciones.

Lo que ahora nos toca hacer ahora, después del proceso, es estar atentos a que las nuevas autoridades y representantes populares, cumplan con lo que prometieron y sobre todo con el bien común de la ciudadanía, pues deberán demostrarnos que serán personas competentes, eficaces y honestas durante el desempeño de sus funciones.

Acertadamente opina en su columna semana el colega periodista, Juan Noé Fernández: “De nada sirve gozar y/o burlarse de los triunfos o descalabros partidistas y sus candidatos, si se olvidan de la perspectiva inmediata… Dejemos atrás la tragicomedia de las campañas proselitistas, y la ruindad de sus episodios negros… Qué bueno que estamos en la post elección.”

Por su parte, la escritora, comunicadora y conferencista, Gaby Vargas, se refiere en reciente artículo que hay que hablar de “La bondad en elecciones”, y de

entrada dice que son pocas las personas que relacionan la gentileza con la felicidad y que ésta bien puede llegar a interpretarse como bondad.

En el contexto de su colaboración, que recién leí con atención, dice que “actos tan simples como detener la puerta para que pase otra persona, ceder el paso, escuchar a alguien con atención, hace y nos hace el día más amable… ser gentil es una forma de auto conservación, pues fortalece las relaciones, agrupa, asegura la sobrevivencia propia y de la sociedad”.

Sobre el artículo de Gaby Vargas, vale la pena retomar lo que ella se pregunta: “¿Por qué hablar de bondad en tiempos electorales? >para luego añadir< Los mexicanos nos distinguimos de otras culturas (también lo dicen los extranjeros), por nuestra bondad y amabilidad. Sin embargo, cuando el ajetreo político domina nuestra vida, el ego crece, nos ciega y separa, lo cual ocasiona muchos problemas en la sociedad”.

Es entonces cuando afirma que hoy más que nunca, México necesita retomar la bondad, la unión y la tolerancia, para finalizar preguntando “¿Por qué no ser amables con el opuesto, a pesar de nuestras distintas maneras de pensar o preferencias electorales? Lo único que nos traería sería beneficios (para todos), ¿no crees?”.

Deberíamos tomarle la palabra a Gaby Vargas y abrirle la puerta a la reflexión; dejar atrás el proceso eleccionario y mirar adelante, atentos a la designación de los equipos de trabajo de las próximas administraciones de nuestro municipio, esperando que estén integrados por mujeres y hombres preparados para el encargo conferido por el nuevo alcalde, en beneficio de toda la comunidad y no de los intereses partidistas.

LO ÚNICO QUE LAMENTAR ES… TENER QUE PAGAR

Al igual que en cualquier contienda, por “sana” que fuera, lo único que queda es “pagar los platos rotos”. ¿Qué cuáles?, pues el costo que significaron las elecciones y que será pagado con nuestros impuestos, aunque para ello se haya tenido que recurrir a un préstamo (¡Todo por la democracia!), y además sumarlo a la enorme deuda pública que tiene el gobierno de Coahuila.

En un desglose del Consejo Cívico de las Instituciones (CCI), según la información dada por su coordinador, Luis Medina, la jornada electoral del domingo 6 de junio fue la más costosa en Coahuila, pues se tuvo que contar con una bolsa de más de 173 millones de pesos, puntualizando que la gran mayoría

fue “echada en saco roto”, pues de once partidos participantes la mayoría (7 de 11), no alcanzaron el 3 por ciento para conservar su registro.

Las pasadas elecciones significaron “la danza de los millones”, pues se invirtieron enormes cantidades de dinero público y privado, pues por parte de la iniciativa privada, que también contribuyeron, para bien o para mal, en donaciones millonarias, libres de impuestos, como los más de 521 millones de pesos que recibió Claudio X González, mediante patronatos, a fin de destinarlos a su libre discreción. ¡Hágame usted el refravón cabor! (Parafraseando a “Catón”).

¡Hasta la próxima!

Tenemos el deber cívico de votar por voluntad propia

Jesús M. Moreno Mejía

“La voluntad no sólo es libre, sino omnipotente”: Arthur Schopenahauer

Elegir a nuestros representantes populares, a nuestras autoridades municipales, estatales y federales, es obra de la democracia que tenemos en nuestro país, pero desgraciadamente hay una marcada tendencia a ser manejada nuestra voluntad, a través de diferentes métodos por parte de quienes detentan el poder, para medrar en provecho propio.

Originalmente se utilizaba la demagogia en plazas públicas y también en lugares privados de reunión social, pero con la llegada de la tecnología el recurso tuvo una mayor cobertura, no se diga hoy en día en las llamadas “redes sociales”, mediante artilugios cibernéticos de toda índole, al grado de llegar a la confrontación radical entre los diferentes grupos políticos en juego, y de paso entre ciudadanos fanatizados con uno u otro simpatizante.

Lo anterior ha originado que la voluntad de las personas deje de ser libre y sea manejada por grupos que tienen recursos para crear verdades y mentiras, pero sobre todo éstas últimas de manera que parezcan verdades, para atraer la atención de quienes reciben los mensajes que ellos emiten, con la insana intención de que crean lo que se les dice, como una verdad irrefutable.

Y es que, hoy en día, mentalmente nos volvemos flojos para pensar y nos dejamos manejar por lo que otros expresan. Por ello es normal oír en una conversación, cuando sale a relucir tal o cual situación: “Es que me han dicho…” o bien, “Pues dicen por ahí…”, quienes pretenden justificar el no haber investigado o haber puesto a trabajar su mente, cuando menos.

Recientemente recibí un “post” en mi computadora, verdaderamente positivo, en que se lee lo siguiente:

“Enséñale a una persona tener criterio y no será ni de Izquierda ni de Derecha. Será un hombre libre, autónomo e inalienable; descontaminado de odio y fanatismo, pues pensar es una acción natural de todo ser humano. Discernir y tener criterio es una virtud de pocos”.

Domina en la actualidad la polarización política, recurriendo inclusive a unir supuestas posturas ideológicas, alianzas como las identifica el INE (Instituto Nacional Electoral), aquellas que otrora eran irreconciliables o bien estaban aliadas por conveniencia con partidos de otro bando, pero que ahora les interesa estar en otro flanco, con tal de no ser eliminados del negocio de recibir millonarios recursos público para su partido y sus candidatos, pues en anteriores procesos electorales recibieron un mínimo de votos y por ello corren el riesgo de perder su registro.

Aquí cabría preguntar a los partidos que recurren a las mencionadas alianzas: ¿No se supone que se trata de institutos políticos fuertes (los mayoritarios) con una ideología y plataforma política definida? Motivo por el cual, al faltar a sus principios, se deduce que la finalidad no es política, sino de conveniencia económica y de preservación de “derechos” (a los partidos pequeños) supuestamente ganados por contar con registro en el INE.

Pero, bueno, aquí no diremos a nuestros lectores por quien deberan votar, pues cada quien tomará en cuenta a los candidatos o a los partidos que habrá de favorecer en la contienda del próximo domingo 6 de junio, una vez pensada voluntariamente su decisión y no influenciada por nadie más.

Lo único que pretendemos es que cada lector analice por si mismo la situación (que no es fácil, dado el embrollo creado por las fuerzas políticas y económicas que intervienen), utilizando el mejor criterio para decidir a la hora de emitir su sufragio en la casilla electoral que le corresponda.

Por otra parte, sería iluso pensar no se presenten acciones negativas durante las elecciones, tales como el acarreo de votantes, robo de urnas, fraudes en el conteo de boletas electorales, etc., pero al menos que a cada persona le quede la satisfacción de haber cumplido con su obligación cívica y deber moral de ciudadano libre, para finalmente recordar las palabras del Maestro de Maestros (Jesús de Nazaret), quien sentenció: “La verdad os hará libres”.

El menosprecio al chino aún pervive en Torreón

POR: Jesús M. Moreno Mejía

“Nuestros actos, buenos o malos, son sombras fatales que caminan a nuestro lado”: John Fletcher

En ocasión de la disculpa pública que ofreció el presidente de México Andrés Manuel López Obrador a la comunidad china, el pasado lunes por la terrible matanza de más de 300 personas de esa etnia en Torreón -hechos ocurridos el 15 de mayo de 1911-, aún pervive en nuestra ciudad la xenofobia a los orientales y a otras etnias.

En esta ocasión nos referiremos particularmente a un empresario de origen oriental, que llegó en 1893 a la Villa de Torreón, instalándose cerca de la estación del ferrocarril recién inaugurado, donde compró un hotel con un anexo de restaurante, y a su vez adquirió un terreno para crear en una hortaliza (la primera de su tipo en la región). Su nombre: Wong Foon Chuck.

Fue tal el éxito obtenido en diversos negocios que en poco tiempo se convirtió en un próspero empresario, independientemente de haber sido contratado por ejecutivos de la empresa ferroviaria de aquel entonces para administrar dos hoteles más, uno en Sabinas y otro en El Jaral, Coahuila y en 1886 extendieron sus servicios para manejar un hotel en Piedras, Negras.

Para 1901 ya manejaba seis hoteles a través del Sistema Mexicano Internacional de Ferrocarriles (empresa estadounidense que fue luego expropiada por el gobierno de México), mismos que florecieron hasta declinar a causa de la Revolución de 1910. Sin embargo, Foon Chuck era rico y por ello decidió invertir parte de su dinero

Con otros paisanos de su mismo origen crearon el Banco Chino, cuyo edificio aún se conserva en nuestra ciudad, frente a la Plaza de Armas, en la esquina sureste del cruce de la avenida Juárez y la calle Valdés Carrillo, justamente el lugar donde ocurrió la mayor matanza de chinos en la fecha antes citada.

Omitiremos los detalles del genocidio de 1911, pues de eso se vienen ocupando, desde hace tiempo, otros escritores, pero recordaremos que la colonia china solicitó en diferentes momentos distinguir el nombre de Foon Chuck por la contribución que tuvo en la economía de Torreón, tal como ya ha ocurrido al imponer su nombre a una calle de la ciudad, para luego brotar la inconformidad de los vecinos

Se trata de una pequeña calle de la colonia Nueva Los Ángeles, justo a espaldas del Club San Isidro, designada oficialmente “Foon Chuck”, pero algunos de los vecinos se molestaron y pintarrajearon la nomenclatura, una y otra vez, cambiando el nombre de esa rúa por el de “Catorceava”, pero sucede que la Real Academia de la Lengua Española, aclara que esta palabra significa una de 14 partes iguales de un todo, por lo que resultó peor el remedio pues con la imposición de ese nombre se denota incultura, ya que la calle no es la catorceava parte de las calles de esa colonia.

El caso es que “Calle Foon Chuck” es producto de un acuerdo de cabildo y no puede sustituirse arbitrariamente, si no es con otro acuerdo en contrario. Por lo tanto debe quedarse el nombre oficial y no otro a cambio.

Por otro lado, la colonia china de esta ciudad mandó erigir la figura de un hortelano chino, recordando que Wong Foon Chuck fue el primero en instituir el cultivo de legumbres en la región, y dicha escultura estuvo por un tiempo en el interior del Bosque Venustiano Carranza, hasta que algunos vándalos intentaron robársela, seguramente para vender el bronce del que estaba hecho, motivo por el cual fue retirado de ese lugar para dejarlo a buen resguardo.

Se dice que fue Porfirio Díaz quien le otorgó a Wong Foon Chuck, de puño y letra, la carta de nacionalización como ciudadano mexicano, por haber sido pionero de la agricultura a gran escala y también del sistema de irrigación nacional. En 1895 se casó con Cristina Vega y con ella procrearó nueve hijos, el primero de ellos nacido en Eagle Pass, Texas, y el resto en Piedras Negras. Murió en su casa de campo a orillas del río Guayalejo, Tamaulipas, en 1950, alejado de la envidia y el menosprecio de no poca gente. Fue sepultado en el panteón de Mante, Tamaulipas.

Muchos orientales se establecieron en Torreón, entre ellos Antonio Wong Yin y Eusebio Tea.

Si bien fueron muchos los migrantes que vinieron del lejano oriente para establecerse de manera permanente en la Región Lagunera desde principios del siglo pasado, y otros más desde fines del siglo XIX, nos ocuparemos en seguida

de otros personajes del lejano país de China, en virtud de tener alguna relación con la matanza de 1911, y además tener a la mano un documento biográfico proporcionado por Ricardo Salvador Tea Wong, un compañero de estudios de la gloriosa Preparatoria Venustiano Carranza, por lo que en seguida nos referiremos, primero a la vida del que fuera su abuelo materno, Antonio Wong Yin, de origen cantonés.

Refiere Ricardo Salvador que su ascendiente, el día de la matanza del 15 de mayo de 1911, logró huir de los depredadores saltando la barda de su casa hasta llegar al patio de la familia Esparza Díaz, quienes lo escondieron en un ropero grande de aquella época, y así logrando salvar su vida.

Antonio Wong Yin se casó con la señorita Delfina, integrante de la familia Esparza Díaz, procreando con ella a cuatro hijos, José Raúl, Ángela (abuela de Ricardo), Óscar Edmundo y Laura Emma. Nos comenta también que su abuelo fue un amigo especial de Nazario Ortiz Garza, presidente municipal de Torreón y posteriormente gobernador de Coahuila, quien lo nombró representante de la colonia china (anteponiéndole por su decisión el título de cónsul, aunque oficialmente no lo fuera).

Nuestro personaje tuvo una tienda de abarrotes en la esquina sur poniente de la avenida Hidalgo y calle Eugenio Aguirre Benavides (donde hoy dan servicios de podología, y frente a donde fue el bar Ciriaco), misma que era atendida por su hijo Óscar Edmundo. Antonio Wong Yin falleció el 23 de septiembre de 1946.

Intercambio comercial entre México-EU-Canadá será por tren

POR: Jesús M. Moreno Mejía

Fue a finales del siglo pasado cuando empezó la desaparición de la empresa paraestatal Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), la que dió servicio de transporte de pasajeros y de carga a lo largo y ancho del país por más de 100 años.

Los causantes de ese aniquilamiento, fueron los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, quienes al otorgar concesiones a particulares entregaron dicho organismo público a empresas extranjeras.

Unos breves datos sobre la historia de los ferrocarriles en México: los antecedentes se remontan al período imperial de Maximiliano de Hasburgo, quien otorgó las primeras concesiones para el funcionamiento de trenes en territorio nacional, mismas que luego refrendó y extendió Benito Juárez una vez restablecida la república.

La mayoría de las empresas iniciales estuvieron administradas por extranjeros, para luego fusionarse con el naciente Ferrocarril Nacional y crear el 29 de febrero de 1908, la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, durante el mandato de Porfirio Díaz, con una participación del 58 % por parte del estado mexicano.

Luego surgieron las “empresas hermanas”, Ferrocarril del Pacífico, Ferrocarril de Chihuahua al Pacífico (el que aún está vigente con fines de transportación turística, con el famoso “Chepe”); Ferrocarril Sonora – Baja California; Ferrocarril Coahuila y Zacatecas; Ferrocarril Interoceánico, y Ferrocarriles Unidos de Yucatán, que posteriormente se cambió por el nombre de Ferrocarriles Unidos del Sureste.

Como se dijo anteriormente, Carlos Salinas empezó la privatización de la paraestatal, al otorgar en concesión las líneas del noreste y parte del centro de la república, pero durante el gobierno de Ernesto Zedillo se le dio la puntilla en 1994, al anunciar la total privatización de los Ferrocarriles Nacionales de México, a la que cada vez se incorporaron otras empresas particulares, para constituir la empresa Ferromex de capital foráneo.

Pero regresando al presente, el 20 de marzo del presente año se anunció oficialmente una eventual fusión de dos grandes compañías: la Canadian Pacific Railway y la Kansas City Southern, para crear una red ferroviaria entre Canadá, Estados Unidos de América y México, para transportación de materiales, pero abriendo la posibilidad de incluir vagones para pasajeros (al menos en teoría, para quienes añoramos éste servicio de transportación).

La red de ferrocarriles en nuestro país, tiene una infraestructura del orden de 17,360 kilómetros de vía principal y secundaria concesionada; más otros 4,474 kilómetros de vía auxiliar (patios y laderos), y 1,555 kilómetros de vías particulares, que en conjunto totalizan 23,389 kilómetros de vía operada.

Ahora bien, se informa que le empresa que resulte de la fusión de la Canadian Pacific Railway y la Kansas City Southern, operará 32,186 Kms., entre Canadá y México, previendo que usarán la ruta Nuevo Laredo, Tamps. – Monterrey – San Luis Potosí – Querétaro – Veracruz, y posiblemente los ramales Monterrey – Brownsville; San Luis Potosí – Tampico y Altamira, entre otros, pues la KCS tiene extensión en territorio mexicano.

La empresa Kansas City Southern México (KCSM) tiene sus oficinas en CDMX y en Monterrey, y para ellos nuestro país representa 47 % de sus ingresos, empleando sólo 4,240 kilómetros de vías férreas nacionales, y esa extensión le significará poco más de 13 % de las líneas de tren de carga que tendrá la nueva empresa, una vez concretada la fusión empresarial mencionada.

El transporte de mercancías vía férrea entre los 3 países, según lo revelaron los empresarios canadienses y estadounidenses, representa un estimado de 43 mil millones de dólares anuales, según las estimaciones de la Asociación Americana de Ferrocarriles (AAF), siendo ese monto, en un comparativo, tres mil millones de dólares más a las divisas que recibió México por concepto de remesas el año pasado.

La fusión de esas dos empresas (canadiense y estadounidense), dijo en un comunicado el presidente y director general de la Canadian Railway, Keith Creel, será de beneficio para el Tratado México – Estados Unidos – Canadá (T-MEC), permitiendo una mayor eficiencia dentro de la integración eficiente en las cadenas de suministro de los tres países.

La empresa estadounidense, por su parte, dijo tener los permisos de operación de la red ferroviaria de México hasta 2047, pero con miras a que se extienda otros 50 años más.

La empresa que resulte de la fusión, empleará alrededor de 20,000 personas, proyectando inversiones por 530 millones de dólares en este año y se calcula que generará ingresos totales del orden de los 8,700 millones de dólares, teniendo como base las ganancias de ambas compañías durante 2020.

Por otra parte, actualmente, la empresa KCS de México, desarrolla en conjunto con su matriz, un nuevo puente fronterizo entre Laredo, Texas, y Nuevo Laredo, Tamaulipas, que promete duplicar el tránsito diario de mercancías a través del transporte ferroviario entre EUA y nuestro país.

Se trata de un segundo cuerpo, paralelo al ya existente, por donde se desplazan hasta 30 trenes diariamente; contará con 327 metros de longitud y a 10 metros de distancia del actual, representando la principal puerta de entrada del comercio entre las dos naciones, según lo expresado por Óscar del Cueto, director general de Kansas City Southern de México.