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Ilusiones

POR: Hugo Ramírez Iracheta

LA OPOSICIÓN, en el contexto político, asume una actitud politiquera. Es decir, está contra todo cuanto planeen, hagan y digan los gobiernos de los tres niveles. Teóricamente, su posición debería ser contrapeso del poder. Podría hacerlo mediante la verdad y con pruebas irrefutables que respalden sus dichos. Sin embargo, la supuesta oposición tiende más a la descalificación y utiliza con enorme liberalidad los insultos. También se olvida completamente de ayudar a la consecución de beneficios para los gobernados.

LA DESALINIZACIÓN del agua de mar es un problema insoluble que nadie aborda pese a la escasez de agua en La Laguna. La explicación no es complicada. Al contrario es sencilla. Pero esa sencillez vuelve difícil encontrar una pronta respuesta. De todos es sabido que si los inversionistas no obtienen utilidades grandes y rápidas, el capital se

mantiene estático. El capitalismo es un sistema diseñado para responder al anhelo de los ricos de acrecentar sus fortunas fácil y rápidamente. Cuando no hay utilidad de por medio, ni siquiera la escasez de agua que resiente la sociedad es capaz de movilizarla.

HE AQUÍ un poema de Charles Baudelaire:

Deberíamos estar siempre ebrios. Eso es todo. No hay otro dilema. Para no sentir la terrible carga del Tiempo que nos destroza la espalda hasta hacernos besar el suelo, es necesario embriagarnos sin tregua.

¿De qué? ¡De vino, de poesía, de virtud! ¡De lo que quieras! ¡Pero embriágate!

Y si en cualquier momento, en la escalera de un palacio, sobre la hierba fresca o en la soledad cerrada de tu habitación te das cuenta de pronto que la embriaguez cede o está por disiparse, pregunta al viento, a las olas, a la estrella, a las aves, al reloj, a todo aquello que huye, a todo aquello que gime, todo lo que

gira, lo que canta, lo que habla: pregunta a todos qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, las aves, el reloj, te responderán “¡Es hora de embriagarse! Para dejar de ser esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriágate! ¡Embriágate sin cesar! De vino, de poesía, de virtud… de lo que quieras.”

Dicen en las Calles

POR: Hugo Ramírez Iracheta

OLVIDO. En las trifulcas políticas verbales siempre sale a relucir lo malo. Nunca se hace referencia a algo agradable. Así que cuando se recuerda la frase de Voltaire: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”, es simple demagogia. En la vida pública el cinismo es tan frecuente que deja de ser extraño. Cuando se presenta se le considera casi normal. Esta es una de las formas cómo se crea la indiferencia social, la cual aprovechan los malos políticos para cometer toda clase de fechorías.

UN PROBLEMA de la sociedad actual es que los medios de comunicación masiva han sido copados por el poder económico. La plutocracia desde hace años se apoderó del llamado “Cuarto poder”. Al principio lo manipulaban algunos periodistas y dueños para su provecho. Pero las élites

socioeconómicas comprendieron su enorme fuerza política y social y se apropiaron de ellos. O los manejan a su antojo. Ahora la política y la economía se mueven a su conveniencia. Así las cosas, ¿alguien sería capaz de rechazar estas dos afirmaciones? Primera: “Más del 50 por ciento de los periodistas (posiblemente la cifra sea mucho mayor), y de medios de comunicación de primer orden, recibían sobornos de administraciones federales pasadas con el propósito de desinformar a la opinión pública”. Segunda: “Dicen los conservadores que la libertad de expresión en México no existe. Sin embargo, el hecho de que haya grupos, periodistas y hasta medios de comunicación que digan lo contrario, confirman su existencia. Lo que ya no existe son los grandes privilegios económicos”.

HAY PERSONAS intolerantes que cuando no logran sus propósitos se convierten en seres muy agresivos a quienes no les importa el derecho de los demás. Tampoco la ley. Y

se convierten en los peores enemigos cuando tienen miedo, pues esa emoción hace que su instinto de conservación los vuelva tan feroces que se transforman en oponentes implacables.

El placer del comer te puede llevar a la muerte

POR: Hugo Ramírez Iracheta

Si los excesos en el comer es dañino, peor aún es, si esa abundancia proviene de comidas “chatarra”, que no aporta nutriente alguno al organismo solo contiene calorías “vacías” que nada más engordan y puede llevar hasta la muerte al que las ingiere.

La industria de los alimentos produce la comida conocida como “chatarra”. En el proceso para su comercialización pierden sus valores nutritivos y le son agregados químicos nocivos para la salud. De ahí que la nutrición de los consumidores es deficiente. Esto provoca la aparición de enfermedades crónico-degenerativas que tienen gran impacto en el costo de la medicina social de México.

Los males asociados a la comida industrializada, la cual es conocida como “chatarra”, “basura” o “rápida”, son,

principalmente, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, insuficiencias renales, hígado graso, afecciones cardiovasculares y respiratorias y cáncer. El aumento de estos padecimientos es en razón del elevado consumo de productos sin ningún valor nutricional.

México es uno de muchos países que presentan un alto índice de desnutrición y sobrepeso. Y aunque se ha dado a conocer al público lo negativo de preferir las golosinas a una comida nutritiva, ya que representan muchos peligros, se prefiere la comida “basura”.

PROPAGANDA Y LA MALA NUTRICIÓN

Mucha gente piensa que no ingiere comida “rápida”, pero se equivoca. En la despensa familiar los artículos empaquetados son tratados para que se conserven más tiempo, mejorar su presentación, olor, sabor y gusto. Para ello se utilizan conservadores, tinturas,

edulcorantes y otros aditivos que provocan adicción.

Y las “botanas”, cuyo uso es frecuente por cuestiones laborales, de pobreza o ignorancia, registran un alto consumo. Las grandes empresas transnacionales dedicadas a la “alimentación” han convertido el negocio de la comida “chatarra” (que no tiene valor nutricional y muchas calorías vacías), en una industria que produce millones de dólares al año.

Son grandes las cantidades de dinero gastadas en medios de comunicación para ofertar productos sin normas regulatorias de peso, azúcares, grasas, sales y otros químicos. Anteriormente, sin vigilancia oficial, o las autoridades encargadas de supervisarlas no lo hacían, se vendieron libremente artículos sin nutrientes.

Así la comida “rápida” es parte imprescindible en una sociedad que vive apresuradamente, sin tiempo para la

sobremesa después de las comidas. La convivencia familiar se volvió un anacronismo y todo debe ser rápido. Millones de personas viven al estilo gringo y la “comida rápida” es una opción que han elegido los mexicanos. Es una decisión inducida por la influencia propagandística.

EL PLACER DE COMER PUEDE SER MORTAL

La comida “chatarra” está hecha para producir placer al comerla. El glutamato de sodio (un aditivo que produce adicción), la hace apetitosa pero su consumo no produce saciedad. Comer “botanas” es un hábito costoso para el consumidor, para el Estado, el cual atiende a millones de enfermos, así como para los pacientes sin cobertura de la medicina social que deben pagar sus medicamentos.

Dentro de la comida rápida se incluye a los refrescos de cola. México es el país con más muertes por enfermedades relacionadas por el

consumo de bebidas azucaradas ya que su ingesta provoca la obesidad corporal, la cual está relacionada con enfermedades crónicas degenerativas.

El concepto de comida se define como “los alimentos que se ingieren para sobrevivir”, mientras que el de alimentación es “el proceso que el individuo desarrolla de manera consciente para comer y beber estos alimentos. A lo anterior se le conoce como nutrición”. La noción de chatarra se refiere a un material de desecho, que no tiene valor. (Wikipedia).

La necesidad de alimentarse crea hábitos y al aceptarse el sistema capitalista hubo cambios en las interrelaciones familiares. Al poder emplearse la mujer en oficinas o la industria, cambiaron los horarios de las comidas. Surgió así la necesidad de comer en la calle y hubo necesidad de satisfacer la necesidad aperitivos rápidos y baratos. Así nació la industria de la comida “chatarra”.

La comida “rápida” fue bien recibida pues eran productos que podían comerse pronto y dondequiera. Para los empresarios fue una mina de oro que se hizo más redituable. La industrialización quitó nutrientes a los alimentos y los trastocó en fuente de males mortales.

Puede parecer increíble, pero pese a que la gente conoce lo dañina que es la comida “chatarra” y los refrescos azucarados, el consumo crece cada día. Se cambió la comida sana por productos que no nutren y, por el contrario, los consumidores quedan expuestos a contraer enfermedades mortales.

Contrapunto

POR: Hugo Ramírez Iracheta

UNO DE LOS grandes poderes económicos estadunidenses, el conglomerado de los medios de comunicación masiva, los cuales se presentan como defensores de la libertad y la democracia del mundo, se alza como vocero de la democracia y determina lo que es información verdadera o falsa.

Las redes de televisión cortaron la transmisión mientras Donald Trump exponía sus argumentos con los cuales pretendía convencer hubo maniobras ilegítimas que le quitaban el triunfo. Después de un corto lapso de tiempo, las televisoras más importantes de Estados Unidos de Norteamérica anunciaban el triunfo de Joe Biden, en la jornada electoral más controversial de los Estados Unidos de Norteamérica.

De esta forma los medios de comunicación masiva con esta acción se constituye en un imperio que pretende dominar más allá de la información. Se autoproclaman en el poder que decide lo justo para el pueblo, por encima de la misma democracia.

El pretexto fue que Trump decía mentiras. Esto es increíble, pues los medios, proveedores de información, se convierten en censores del quehacer político. Así lo pone de manifiesto su postura de decidir quién dice la verdad y quién miente.

¿Y cómo pasó esto? ¿Quién les encumbró en un sitio más alto que el poder democrático del voto? No fue el pueblo, el cual quedó sin saber cuál era la situación de un evento tan importante como elegir presidente de la república. El temido “Gran Hermano” de la novela 1984, de George Orwell, se ha convertido en realidad.

No es posible que los medios de comunicación se arroguen la capacidad de decidir quién tiene o no la razón. Ese sería un gobierno de facto, más allá de lo que es ya actualmente. Por ello es muy peligroso aceptar que los dueños de los medios y “periodistas” manipulen a su libre albedrío un poder sobre el poder político.

Ilusiones

POR: Hugo Ramírez Iracheta

MUCHAS veces los padres, o los abuelos, engañan a sus descendientes. Lo hacen sin malicia, creyendo los ayudan cuando en realidad perjudican su futuro. ¿Cómo sucede esto? Les hacen creer que la vida es fácil, que está exenta de dificultades y todo puede conseguirse con relativa facilidad. Y los hijos, o nietos, crecen con la aceptación de una falacia que el tiempo se encarga de desmentir. En ocasiones de manera rigurosa. Y la sociedad entera paga esta mala enseñanza pues la vida puede ser cruel, con gran daño para quienes no fueron educados en afrontar las contrariedades que devienen de la falsa idea de una existencia idílica. Una educación verdadera prepara a quienes enfrentarán una vida que puede ser calamitosa, no importa se provenga de una familia afortunada. Es fácil entender esto si comprendemos que el individuo conforma a la sociedad, y la sociedad está compuesta por el individuo.

CUANDO se habla de los defectos del carácter, pocas veces se trae a colación dos de los más perversos y comunes: ser hipócrita o mentiroso, los cuales en ocasiones se tratan como sinónimo. El primero es la práctica más usada por quienes fingen tener un comportamiento distinto al que es su verdadero temperamento. Pero tanto hipócritas como mitómanos quieren embaucar mediante el abuso de actitudes falsas y palabras carentes de verdad. Con la hipocresía o la mentira se encubren los grandes y pequeños pecados, mismos marchitan el alma. No importa cuánto se trate de encubrirlos con disimulada obra o palabra. En la hipocresía es el fingimiento; en la mentira es la palabra. Sin importar con cuál subterfugio se pretenda ocultar el dolo de la falta de sinceridad o de verdad, ambos defectos producen un gran sentimiento de culpa, el cual se manifiesta con estragos en el espíritu. En muchas ocasiones es el “impulso” que lleva a la gente a la religiosidad.

PERDONAR es un acto difícil para los de espíritu pequeño. Hay simuladores que afirman saber perdonar pero lo único que saben es mentir. Ser realmente capaz de perdonar convierte al individuo en mejor persona.