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En el amor, ¡no todo es color de rosa!

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Siempre es bueno darse cuenta que la vida en pareja no es nada fácil y no con esto quiero decir que sólo sea el hecho de vivir juntos; sino el hecho de tener una relación. Creo que en esta vida nada es fácil y no todo viene en color de rosa, adornada con flores y en nubes de algodón.

Para que una relación vaya por el camino correcto siempre es y será cuestión de dos; y sobre todo el hecho de querer seguir haciendo las cosas juntos, de permanecer, de aceptar, de actuar y de muchas veces perdonar tanto actitudes, como ánimos, hasta cambios de humor; creo que no todo mundo vamos por la vida con la sonrisa siempre dibujada en el rostro y llena de alegría, ¡no!, todos tenemos nuestros cinco minutos de cambios de temperamento, nuestros días oscuros, de enojos, aún siendo las personas más pacientes del mundo, siempre se tendrá un momento que nos haga perder la sintonía, el equilibrio y la constancia y no con esto quiere decir que no valga la pena luchar o estar con esa persona.

Hay que darnos cuenta que nadie en este mundo estamos exentos a cambios de humor, a sentirnos inseguros, celosos, con miedos, dudas, incluso hasta sin ánimos, apáticos y feos; somos seres humanos y todo es válido siempre y cuando no nos ceguemos por ello o hagamos crisis de ello.

Creo que para que exista una total armonía en las relaciones debe existir una adecuada comunicación, la paciencia, empatía y sobre todo el respeto el uno por el otro, en todo momento.

Todo mundo sabe que esto no es fácil, ya que cada uno debe poner de su parte para que la relación funcione y sobre todo para resolver de la manera más adecuada cada problema que pueda atravesarse. La verdad es que siempre habrá temas, actitudes o situaciones que provoquen algún tipo de disputa dentro de una relación de pareja, aunque es más que claro que en ocasiones no todo se arregla de buenas a primeras, aunque cuando hay atención, tiempo, deseos y disponibilidad todo se puede.

Y es normal que aunque en ocasiones se hayan hablado ciertas situaciones, o peleas anteriores; volvamos a caer en lo mismo; lo importante

dentro de alguna relación es la forma en que se resuelven las cosas, en darse el tiempo adecuado para hablarlo y sobre todo pensar que sólo es un pequeño tropiezo en todo el camino recorrido, que un momento de debilidad, que una simple pelea no es la base de toda la relación. Creo que es más que claro que dentro de una relación, las parejas ya se conocen y saben si vale o no la pena el continuar la relación, que es lo que sienten, tienen y pierden.

Claro que en cualquier relación sentimental siempre habrá momentos de enojos, pero las reconciliaciones es la mejor forma de mantener una relación y sobre todo la mejor forma de demostrar que aún existe amor.

¡Claro!, no todo en las relaciones de pareja todo es color de rosa, siempre habrá momentos de opacidad; pero siempre está en nosotros el mejorar, el mantener, el actuar, comunicar, pasar, y sobre todo el luchar cuando sabemos que pueden ser nimiedades por las que se está peleando.

Hay que mantener la mejor de las actitudes, sobre todo la paciencia como base fundamental en

cualquier relación. No hay que negar que el amor es el mejor de los sentimientos que los seres humanos podemos vivir y sentir, pero también hay que tomar en cuenta que aún siendo muy buenas personas, pacientes y eficientes; siempre habrá momentos en los que no todo será perfecto.

Ánimo amigos, el amor es bellísimo; aunque los malos momentos también se encuentren a la orden del día; es cuestión de cada pareja saber sobrellevar cada uno de ellos, cuando el amor es real, todo se puede!.

Los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de La Laguna y en mi Página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

¡Vamos a amarnos así como somos!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Hoy trataré un tema exclusivo para las mujeres, creo que en muchas ocasiones nos saboteamos a nosotras mismas con mil preguntas que se encuentran girando en nuestra cabeza, preguntas del porqué de las situaciones que vivimos, en las cuales nos hemos dejamos vencer, que nos vamos poco a poco autodestruyendo.

Muchas veces son preguntas sin sentido y sin respuesta, tales como: “Porqué todo me sale mal”, “Nadie se fija en mí”, “No lo voy a conseguir”, “Soy invisible en este mundo”, “no soy lo suficiente”. La verdad es que son simples preguntas que rondan y no

dejan seguir y nos van perjudicando la existencia. No damos la oportunidad de ver lo mejor que existe en nosotras, nos minimizamos como mujeres por el simple hecho de que a alguien no le llamamos la atención, se van acumulando emociones; pero todo simplemente es parte del proceso de vivir, de creer, de seguir, de luchar, de forjar nuestro carácter.

Hay que aprender a amarnos cómo somos, por lo que somos, lo que transmitimos, nuestra forma de desenvolvernos, de pensar y de actuar. Nadie en este mundo es perfecto y créanme no debemos exigirnos lo que no somos, lo que no tenemos; somos así tal cual: libres, hermosas, alegres, llenas de energía, de sueños, de ilusiones, de metas. No dejemos que

un prototipo de mujer haga eco en nuestras mentes. Siempre habrá alguien que nos encuentre bellas, perfectas, que no quiera restarnos nada, al contrario que sume más cosas positivas en nuestra vida, en nuestro mundo.

Les aseguro que aquellos que ven solamente el físico, que encuentran perfección en un pecho prominente, en unas caderas pronunciadas, en unas piernas torneadas, en un cuerpo esbelto; son simplemente personas que se dejan llevar por fantasías pasajeras, pensamientos vánales y huecos; y son personas que simplemente no valen la pena; porque aquello que verdaderamente vale la pena, es lo que se ve con los ojos del alma, aquellos que se enamoran de una sonrisa

hermosa, de una mirada llena de vida, de pensamientos firmes, claros, reales, positivos; lo verdaderamente real y hermoso es todo aquello que llevamos en el corazón, que se refleja a través de nuestra alma, que transforma, que ilumina, que forja.

Sí, posiblemente a muchas este tipo de actitudes en los hombres nos causa baja autoestima, inseguridades, miedos, dudas; pero seamos capaces de vencer todo eso; los hombres son más carnales, visuales, que sentimentales y es más que claro que no se den cuenta de las emociones y sentimientos que causan en muchas de nosotras, que estrujan nuestra autoestima, carcomen el ego y pisotean nuestra esencia.

Pero precisamente ese tipo de hombres, son los que no valen la pena;

aquellos que prefieren un cuerpo hermoso a un corazón lleno de vida. Todo llega a su tiempo, todo se soluciona cuando no desesperamos, cuando la paciencia se apodera de nosotras.

No, no somos invisibles… Somos grandes, mágicas, reales, coloridas, hermosas, llenas de emociones; esperando solo nuestro tiempo y la persona adecuada. Aquellos que se conforman con ver lo bonito, son simplemente personas que no nos llenarían el alma. Seamos nuestras propias amigas, dejemos de sabotearnos, de mendigar emociones, tiempo, momentos y amor.

Vamos a amar cada espacio de nosotras, seamos capaces de reconciliarnos con nuestro YO interior,

con nuestro espejo mismo; recordemos que todo lo vamos creando y somos el reflejo de lo que pensamos, de todo aquello que creemos de nosotras mismas. Seamos positivas y vamos a amar cada átomo de que nos invade, vamos a amar nuestro talle, nuestras cualidades, nuestros defectos, esas cicatrices que da el tiempo, cada marca en la piel, esos cabellos blancos que van apareciendo, ese rostro que con el tiempo va cambiando. No, no somos perfectas; pero somos ese toque de imperfección convertida en mujer, cambiemos nuestro chip con respecto a nuestros pensamientos, recordemos que lo que pensamos, lo atraemos. Vamos a atraer cosas positivas. Y recordemos que si alguien no ve la chingonería de mujer, es porque no

vale la pena estar y mucho menos estacionarse en nuestras vidas.

Ánimo mujeres, somos mucho y valemos mucho más, que nadie ni nada nos impida soñar, volar y creer en nosotras mismas. Recuerden que la verdadera belleza es invisible a aquellos que no saben amar.

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¡Vestigios de la Cuarentena!

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Hoy en día vemos como nos hemos ido enfrentando a un virus para muchas personas de tipo mortal, un virus que amenaza a la humanidad en general sin respetar nivel social, sexo, raza, edad, que ha cobrado miles de vidas en el transcurso de estos meses y que aún sigue manteniéndonos al filo del abismo, que nos ha llevado al confinamiento.

A veces suele parecer tan increíble, la forma en que esta situación nos ha cambiado por completo la vida, que nos ha acercado en alma como seres humanos, pero nos ha mantenido alejados físicamente a las personas, que nos ha tenido a distancia para mantenernos seguros y en cierta forma “saludables”.

Aunque es más que cierto, que todo esto nos ha derivado miedos, confusiones, estrés, soledad y sobre todo el aislamiento social. Más o menos ya han pasado siete meses desde que dio inicio la pandemia, derivada del brote del nuevo coronavirus Covid-19 (SARS-CoV-2), y sobre todo hemos visto como poco a poco se iba alargando la llamada “cuarentena”. Y con ella nuestra forma de ver la vida, las circunstancias en la que nos hemos enfrentado a esta nueva forma de vida y sobre todo los obstáculos, tantos cierres de empresas, despidos, aquellos empleados que fueron enviados a sus domicilios trabajando con medio sueldo para poder sobrevivir.

Hoy hemos visto que nos estamos enfrentando a una situación muy difícil, en donde está prohibido salir sin cubre bocas o mascarillas, gel antibacterial, desinfectantes y de ser posible evitar salir y sobre todo no acudir donde existan aglomeraciones que puedan desencadenar contagios. Con dolor hemos visto tantos cambios, tantas pérdidas sin despedida, tanta falta de trabajo, clases en línea, nuevos cuidados; en fin que este virus nos cambió por completo de un día para otro la vida.

Es por demás el decir que esta nueva forma de sobrellevar la situación, nos está causando algo de incertidumbre y estrés; sobre todo a quienes viven al día, aquellos cuyos trabajos eran el convivir diariamente con miles de personas, y que hoy se han visto con nulas ganancias y escasos de trabajo; como lo son los vendedores ambulantes, los negocios de alimentos, taxistas, estéticas, que vieron mermado su trabajo por la falta de clientes, trabajo y esto debido a la nueva normalidad que se está viviendo, al aislamiento preventivo al que nos tocó enfrentarnos para minimizar los contagios que se venían presentando día con día.

En fin hubo un desequilibrio total en nuestra forma de percibir ganancias, la crisis se vio reflejada en nuestros bolsillos. Sabemos que toda crisis lleva consigo un punto de inflexión, y vamos viendo en estos momentos que la economía se va reactivando, y esperando con ello que quienes no cuentan con un trabajo fijo puedan ir mejorando sus finanzas y aquellos que fueron dados de baja en sus empleos, puedan ir empleándose de nueva cuenta.

La verdad es que este brote de Covid-19, vino a cambiar completamente nuestro panorama y no solo en el ámbito laboral, económico, social y personal, sino que para muchos ha cambiado la forma en que estamos viviendo y cómo nos vamos enfrentando a este nuevo estilo de vida, y claro con la esperanza de que pronto se encuentre la cura a este virus y que todo vuelva de nueva cuenta a la normalidad.

Lo que si les digo, que hoy por hoy todo va agarrando de nueva cuenta su ritmo, pero no por ello significa que todo ya pasó. Es obvio que si continuamos sin cuidarnos, acudiendo a aglomeraciones y volviendo a lo de antes; el virus irá en ascenso. Hoy ya muchos negocios han ido abriendo paulatinamente, trabajadores van regresando a sus labores cotidianas, “con las medidas sanitarias pertinentes” (se supone).

Sólo nos queda estar conscientes de la magnitud de altibajos que ha ido causando con su paso este mortal virus, y sobre todo el saber que la vida no es para siempre. Así que con nuestras debidas precauciones, tratemos de dar siempre lo mejor de nosotros, tratemos de ser felices y hacer felices a quienes nos rodean, por si mañana nos toca no estar aquí al menos dejemos a nuestro paso cosas buenas.

¡Si!, la pandemia nos ha dejado un mal sabor de boca; pero lamentablemente hoy nos ha tocado vivirla; así que ánimo amigos, sé que pronto todo volverá a la normalidad. ¡Cuídense y entre todos vamos a cuidarnos!.

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Al final llega lo mejor

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Creo que todos estamos conscientes, que en nuestras vidas se nos presentan diferentes circunstancias, caminos o tropiezos de vida, vamos cambiando en nuestra forma de pensar, de ser y de actuar, algunos vamos cerrando ciclos y cambiando de rumbos y en otros casos vamos aprendiendo lecciones y cometiendo nuevos errores; pero es más que claro que son cosas de la vida, todo aquello que se nos va presentando.

También sabemos que en ocasiones, de pronto todo cambia, que este camino que hoy recorremos llamada vida es simplemente una terminal de pasajeros, donde algunos suben a nuestro tren de viaje y muchos otros en el camino se quedan.

Estamos conscientes que en nuestro recorrido habrá personas que no estaban destinadas a ser nuestro final, que sólo fueron parte de este trayecto para darle quizá un toque de color, de esperanza, de ambición, de sueño, de cambios e incluso de dolor, de llanto y desesperación; y no por ello significa que no fueron importantes en nuestro viaje; simplemente no eran parte de nuestro destino.

Y entre más recorrido hacemos, más vamos agradeciendo a todos quienes bajaron y que en el camino se quedaron, porque eso significa que habrá nuevos compañeros de asiento.

Pero lo único y verdaderamente importante que debemos guardar en nuestra memoria y en el corazón, son sólo los mejores momentos y alejar cada mal recuerdo. Sabemos que todo cuanto pasamos en nuestro vivir es por algún motivo en especial, porque dicen que lo mejor de la vida viene guardado siempre para el final, para cuando creemos que ya no podremos más en este nuestro andar.

Y sí!, es tan maravilloso ver, cómo después de acurrucarte en las soledades, de llenarte de vacíos, de días grises, de tristezas que van acompañándote en parte de tu recorrido; finalmente ves llegando con ternura nuevos pasajeros, personas que hoy deseas con todas tus fuerzas que finalmente sean tu destino, llegan personas que cambian tus días, la perspectiva en que vez cada momento, que aligera con ternura tu alma y va sacudiendo todo lo malo que guardabas, llegan esos que te van llenando de colores, que te regresan las sonrisas, que te van arrancando suspiros y que se van apoderando de cada uno de tus pensamientos, de tus emociones y te vuelven a colmar de los mejores sentimientos.

De repente vamos viendo que todo lo que alguna vez soñamos, poco a poco se nos va dando, como si fuera un regalo del destino, de la vida o de Dios mismo.

Pero la verdad es que en estos temas de trayectos de vida, es tan maravilloso las segundas oportunidades que se nos presentan; sabemos que volver a comenzar requiere esfuerzos, esperanza, cambios, lucha y voluntad para tener buenos resultados; pero creo que en temas del amor, todo es posible, todo lo vale para tratar de ir en búsqueda de aquello a lo que llamamos verdadera felicidad.

Ante las nuevas oportunidades siempre habrá la posibilidad de hacer las cosas mucho mejor, ya estamos conscientes de nuestras fallas, de nuestro carácter y sobre todo hoy el amor nos encuentra más fuertes, estables y con una madurez para poder manejar diferentes situaciones.

A la hora de darnos alguna oportunidad vamos a comenzar a pensar con la vida que soñamos y como una vez leí por ahí: “El fracaso es una oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”.

Hoy en verdad agradezco a todos esas personas que se han cruzado en mi camino, a aquellos que bajaron de mi tren de vida, gracias por su tiempo y hoy sobre todo agradezco que no se quedaran; porque justo hoy me doy cuenta que siempre llega lo más bueno. Que bello es el amor!…

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¡Sigamos este camino llamado «Vida»

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Es natural que ocasiones la vida se encuentre llena de imperfecciones, que de repente nos sentimos hundidos en un abismo, que nos arrastran como hojas en el viento, que nos vemos empañados de emociones y cómo se va ensañando con nosotros el destino.

Pero creo que eso es normal en la vida de todos, siempre habrá momentos en los que nos sentimos tan débiles, solos e incapaces y vemos como la vida nos va carcomiendo poco a poco el alma y la lluvia de tormentas se desborda por los ojos y se nos va consumiendo la calma.

¡Sí!, a veces la vida es dura, terca y complicada, la verdad es que nadie dijo que vendríamos a vivirla así tranquilamente, sin desafíos y que todo sería en color de rosa.

La verdad es que la vida puede parecernos tan cruel y despiadada, tormentosa y oscura, cómo un túnel sin fin. Pero creo que eso también es parte de vivirla; cada momento gris, cada momento de lluvia, aún con sus huracanes. Creo que todo lo malo también nos ayuda a valorar lo que somos, lo que hacemos, lo que pretendemos y cómo somos.

¡Sí!, a veces la vida es dura, pero las cosas valiosas las conseguimos a base de esfuerzo, de trabajo, de fe, confianza, de entrega, de una lucha constante. Venimos a este mundo a aprender de cada momento, de cada prueba y cada tropiezo; la verdad es que nadie nos obsequia nada, todo lo ganamos con nuestras propias manos y para ser cada día mejor debemos poner todo nuestro entusiasmo para lograrlo.

Hoy durante esta pandemia que hemos venido presenciando, vemos que nada es fácil, que todo en ocasiones resulta ser tan complicado; pero agradezcamos el simple hecho de continuar por este camino llamada “Vida”.

Demos gracias por seguir vivos, por nuestras familias y por aquellos que nos rodean, vamos a levantarnos y a salir avante de todo lo que sucede sin desesperación. Vamos a despejarnos, a secarnos las lágrimas, sacudirnos la desesperación y la nostalgia de lo que un día fue y seamos pacientes de que todo vuelva a la calma.

No tengamos miedo de vivir, de esforzarnos un poco más de lo habitual, la vida no se nos dio para devolverla intacta, sino para ser usada así con grietas, manchas, cicatrices y doblemente reforzada.

Recordemos que nada es para siempre, que siempre existe una luz en la oscuridad, que a pesar de nuestros ratos tristes, siempre habrá una sonrisa más. No dejemos de luchar, de alcanzar, de querer y de soñar.

Sigamos por nuestra travesía, aún con cada tropiezo y dificultad, que la vida en verdad es tan bella, que siempre merece una segunda oportunidad. Dejemos de lado la pereza, los rencores, la maldad, el orgullo, la impaciencia y la terquedad.

Disfrutemos el hoy, el ahora y sobre todo agradezcamos por quienes se quedan y quienes se van; por quienes nos acompañan y sobre todo por esas personas que nos llenan de nuevas esperanzas, por esas segundas oportunidades que nos ofrece la vida y sobre todo por esos nuevos amores, despertares y comienzos que da la vida.

«La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse». ( Ernesto Sabato).

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