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Lo que Corre en la Red…

¡DE EXTRAÑAR NO SE VIVE, NI DE RECUERDOS SE SIGUE!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Bueno todo mundo pasamos por diversas circunstancias de nuestras vidas, y claro he de decir que algunas malas y obvio algunas buenas. Pero que podemos decir cuando pasas por momento de soledad, de tristeza, angustia, dolor  y desesperanza. Es más que evidente que todo aquello negativo que pasamos en el transcurso de nuestras vidas tiene un proceso para seguir y que siempre hemos de evaluar el daño que esa situación nos llega a afectar en nuestras vidas o en nuestro entorno.

¡Si, lo sé!, no todo en la vida es de color de rosa, reconozco que no todo es alegría, que no todo son sonrisas, no todo son cosas positivas, puesto que hemos de vivir de todo un poco para tomarle quizá más sabor a nuestros días, para saber vivir, para aprender y enseñar.

Que a pesar de lo mucho que queremos, a veces las cosas no son tan sencillas; pero ¡claro!, en esta vida nada es sencillo, todo tiene su sensibilidad, su gravedad, su destreza. Pero es más que obvio que todo lo que vivimos bueno o malo nos deja un nivel de enseñanza para nuestro presente y nuestro futuro, que tal vez dejará una marca muy grande en nosotros, pero es de personas inteligentes aprender de todo proceso, darle seguimiento a todo aquello que estamos viviendo y no quedarnos estancados, ni hundidos en nuestro extenso mar de posibilidades.

Y claro en nuestro recorrido también han pasado muchas personas por nuestras vidas, personas que bajaron de nuestro viaje y no desearon continuar a nuestro lado, por cualquier razón que fuera. No todo mundo estamos en posibilidades de estar acompañados, sabemos que en nuestro viaje hemos dejado muchas personas bajar de nuestro tren de vida.

Pero qué decir de esas personas que decidieron no continuar con nosotros,  la verdad es que no podemos decir ni hacer nada al respecto. Obvio es, que no podemos obligar a nadie a permanecer a nuestro lado, que todo tiene una razón de ser, que aquél que no desea seguir es porque no estaba destinado a continuar con nosotros, porqué quizá Dios nos tiene destinado algo muchísimo mejor, o porque simplemente la vida así lo quiso.

Y claro es en esos momentos en que la soledad acude a nuestras vidas, que la tristeza nos hace presas, que la inseguridad no se apiada, la irracionalidad nos acompaña, que la negatividad acude a nosotros, que la angustia, el dolor y la desesperanza no se aparta de nuestro lado y es más que obvio que cuando alguien se aleja es normal sentirnos así. Nos sentimos tan débiles e indefensos, tan carentes de amor, tan melancólicos y los recuerdos no se borran y las lágrimas no se secan y nos vamos pasando los días lamentándonos y preguntándonos que fue lo que sucedió, que hay de malo en nosotros, en fin que la inseguridad nos vuelve locos.

Pero he de decir que cuando una persona se aleja de nosotros, no es fin del mundo; aunque al principio así nos podamos sentir. Es lógico sufrir, llorar y lamentarnos; pero todo pasa y la vida junto con nosotros. Es normal por un momento tomar nuestras distancias, querer alejarnos del mundo; pero créanme eso no soluciona nada, ni mucho menos alivia el dolor.

Es de humanos deprimirnos, puesto que aquel o aquella a quién creíste estaría contigo por siempre ya no lo está, ese a quién le diste todo lo mejor de tí, que amaste sin igual al final de cuentas se alejó. Pero hay que darnos cuenta que tenemos una vida por delante, que tenemos amigos, familias, por quiénes debemos estar bien y sobre todo que estamos nosotros, el motivo más importante para estar muchísimo mejor.

Claro es natural extrañar, pero de extrañar no se vive; ni de recordar se sigue. Enfrentémonos de nueva cuenta a nuestro andar, sigamos en pie de lucha.

Existirán miles de decepciones tal vez, de caídas, de sin sabores; pero de eso se trata la vida de salir avante de cada mal momento, de no perder nuestro ímpetu y ese deseo enorme por continuar, por volver a sonreír.

Amigos, la felicidad no está en aquel o aquella que una vez nos dijo un te quiero, un te amo, o eres el amor de mi vida; la felicidad es más que mil palabras bellas, está en cada acción, en aquellas personas que aún continúan con nosotros.

Si alguien se alejó demos gracias, tal vez algo mejor está destinado para nosotros. Si alguien decidió bajarse de nuestro tren de vida, es porque necesitamos asientos vacíos para nuevos pasajeros. Que el Adiós de alguien no nos haga sentir débiles, ni vacíos; al contrario dejemos en nosotros cada buen momento que nos obsequiaron, cada linda palabra que hizo eco en nosotros, cada buena acción, cada mensaje, cada detalle que nos marcó. La vida se vive de momentos, dejemos sólo en nuestras mentes y en nuestros corazones todo lo bueno.

Lloremos lo que tengamos que llorar, lamentemos lo que se tenga que lamentar; puesto que todo en nuestras vidas tiene un proceso. Pero no dejemos que el distanciamiento de aquellos que un día lo fueron todo, nos mortifique ni nos quite el sueño para siempre.

Levantemos nuestro ánimo, regalemos miles de sonrisas, dibujemos de felicidad nuestras vidas, pintemos de colores cada día. Que lo mejor siempre a nuestras vidas ha de llegar. Tomemos a nuestra amiga soledad quizá como compañera de paso, disfrutemos, vivamos.

Que cada día sea un motivo más para sonreír, no dejemos que aquellos quienes decidieron no continuar con nosotros en nuestro camino hagan mella en nosotros. Y como siempre les digo vivamos el día a día, con cada dolor y cada sin sabor, que todo en esta vida es una lección más de vida.

Y sobre todo amigos que nos quede muy en claro, que en esta vida venimos solos no acompañados, que nadie es la llave de nuestra felicidad, ni el motor de nuestro andar. Aunque claro existen nuestros hijos y familias que sabemos que siempre estarán, que siempre formarán parte de nuestro viaje.

Así que amigos, ánimo en nuestro andar… Claro ante algún rompimiento de alguna relación, es de humanos extrañar, pero también es de humanos la necesidad y el deber de continuar.

Y cómo cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

Lo que Corre en la Red…

¡QUE LA EDAD NO NOS CAMBIE!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Hay circunstancias en nuestras vidas que nos hacen cambiar mucho, tanto nuestra forma de pensar y de actuar, conforme pasan los años nos volvemos o más amargados, ambiciosos, ansiosos, desesperados, selectivos, huraños, caprichosos, berrinchudos, y muchos se vuelven ajenos a lo que pasa en su mundo alrededor. Algunos se encierran tanto en ellos mismos, que se desatienden no solo del mundo exterior, sino de todo lo que gira en torno a ellos. Y claro es obvio que a veces los tropiezos de nuestras vidas, cada error, cada lección te puede cambiar tu forma de percibir todo, aunque claro con esto no quiero decir que todo el mundo en general sea así, porque claro hay sus excepciones.

Pero hay que ponernos a pensar que claro existen cosas que ya no se encuentran dentro de nuestras manos tratar de arreglarlas, pero hay algunas otras a las que les damos por completo la espalda sin darnos cuenta que también forman parte de nuestra vida, de nuestro mundo, de nosotros mismos.

Dicen que el tiempo no nos hace más maduros, ni responsables; pero eso es cuestión de cada persona el madurar, el actuar, el conocer, la percepción de cada cosa. Y que a veces la edad es un simple número, que en ocasiones no nos hace ser las personas que queremos ser, sino al contrario nos hace evolucionar según los momentos, las situaciones, las percepciones.

Pero quiero decirles que la edad no lo es todo, que conforme pasa nuestro vivir eso no nos debe de volver más sabios, porqué jamás lo seremos; que no nos hace ser más maduros, porque en momentos dejamos de actuarlo; que no nos hace más fuertes porque a veces nos derrumbamos sin aviso alguno.

Pero claro también el paso de los años puede hacernos de carácter más fuerte, de personas más estratégicas, nuestros intereses poco a poco van dando un giro, nuestros sueños van cambiando o cayendo, nuestras ilusiones van desapareciendo a través del viento, el amor se vuelve más costumbre, más metódico, menos intenso. Pero quiero decirles que no debemos permitir que en el transcurso de nuestras vidas dejemos las cosas importantes de lado, no dejemos que aquello que vale la pena desaparezca y se nos vaya de entre las manos, no nos alejemos de todo aquello importante que es parte de nuestras vidas, de nuestros días.

He escuchado por ahí en algunas personas que cuando nuestros hijos crecen, debemos dejarles que vuelen; pero yo creo que no con esto quiere decir que al llegar ellos a cierta edad dejemos todo lo que les pasa de lado, creo que a ninguna edad los hijos dejan de ser hijos; claro a veces se vuelven más independientes y hay que dejarlos cometer sus errores, que la vida a veces les dé sus propias lecciones; pero cuando algunos de sus problemas estén al alcance de nuestras manos no hay porque abandonarlos a su suerte.

Sé que la edad a veces nos hace ser más duros, pero hay que serlo con las personas indicadas; que a veces la edad nos vuelve más amargados, fríos; pero hay personas, situaciones que pueden llenarnos de alegrías, con tan solo su presencia, que a veces nos volvemos tan huraños con nuestras pertenencias, con lo que podamos llegar a poseer, que nos volvemos ajenos a las necesidades de los demás, a los sufrimientos de quienes nos rodean.

De verdad amigos no dejemos que la edad nos cambie, seamos los mismos de siempre, demos sin esperar nada a cambio, pongamos siempre en primera fila a todos aquellos quienes nos rodean, nuestros hijos, parejas, familias, amigos. Seamos conscientes que al irnos de este mundo nada nos llevaremos, sino al contrario; debemos dejar buenas huellas, recuerdos memorables.

No dejemos que nuestros segundos matrimonios o parejas, también nos haga alejarnos de nuestras familias; demos amor y bienestar sin medida, seamos inteligentes y capaces de decidir por nosotros mismos lo que es mejor para quienes aún a pesar de haber formado nuevas familias siguen siendo importantes para nosotros; creo que sus nuevas compañeras (os) de vida deben estar conscientes que existían personas antes que ellos.

He vivido casos de cerca que en donde los padres dejan de tomar ese rol, que solo se vuelven padres de nombre, en las que suponemos que todo mundo debe forzosamente caminar a su propio ritmo, y el valor de la vida no significa alejarse de quienes creemos ya han formado sus vidas, o de quienes pensamos no nos necesitan.

No dejemos de lado el afecto y la comprensión, la solidaridad y la lealtad, la ayuda y la compañía, la paz y la esperanza, la confianza y la fe; recordemos que la edad es un número y que a pesar de nuestro camino recorrido vamos dejando huellas y recuerdos a los demás.

Vivamos cada día como si fuera el último, reflexionemos sobre cómo hemos vivido nuestras vidas, sobre que hemos dado, cómo hemos ayudado. Demos un instante para nosotros y vamos a ponernos a pensar sobre cuántas sonrisas hemos dibujado o cuántas lágrimas hemos hecho derramar, cuántos corazones hemos sanado o cuántos hemos destrozado, sobre cuánta ayuda hemos brindado o cuánto hemos quitado, sobre cuánto bien hemos hecho o cuánto mal pudo ganar, sobre cuántas peleas hemos tenido o cuántas nos han ganado, sobre cuánto amor hemos dado, cuánta calidez hemos brindado, cuánto buen trato. Regalémonos un momento para reflexionar, para poner las caras en la mesa, para hablarnos con sinceridad y saber si somos las personas que queremos y necesitan los demás.

Claro, vivamos como si fuera el último día; demos sin esperar recibir, para cuándo dejemos la vida terrenal, seamos recordados por nuestras acciones, por lo que dimos y ofrecimos. Seamos las personas que el mundo necesita, que nuestras parejas, hijos, familias necesitan. Seamos solidarios a las necesidades, sentimientos de los demás. No dejemos a los demás la comodidad de responder por nosotros, de actuar por nosotros. La semana pasada hablamos sobre la Ley de Causa y Efecto, así que recordemos que todo el bien que damos nos será regresado con creces, quizá no hoy ni mañana pero la vida siempre nos premia cuando actuamos de buena manera. Somos adultos, tomamos decisiones mientras aún contamos con nuestras facultades mentales saludables, veamos no solo por nuestros intereses, echemos un vistazo a las personas que nos rodean. Seamos los padres que nuestros hijos necesitan, seamos los esposos o las parejas con las que siempre imaginamos un futuro, seamos la familia que deseamos, seamos los amigos que queremos a nuestros lados, seamos los jefes que nuestros empleados necesitan, o los empleados que los jefes quieren. Apoyemos, demos, que el hecho de dar un poco no nos hace más pobres, que el hecho de dar más amor, no nos achica el corazón.

Que ninguna circunstancia en nuestras vidas nos haga cambiar, tratemos de ser fuertes, generosos, cariñosos, empáticos, pacientes, sinceros, sociables, siempre que se pueda. Demostremos que somos unas grandes personas, dejemos huellas imborrables en la memoria y en los corazones de los demás.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

 

 

Lo que Corre en la Red…

LEY DE CAUSA Y EFECTO

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Estaba escuchando por ahí algo sobre la Ley Causa y Efecto, que por cierto me llamó tanto la atención, porque en verdad es un tema muy importante que pocos tomamos en cuenta y casi nadie creemos.

Para comenzar con el tema quiero decirles que es la Ley de Causa y Efecto: Bueno según Wikipedia esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento. No existe el azar, la buena suerte o la mala suerte, sólo resultados.

Bueno también leí por ahí que es llamada Ley de Consecuencia, Retribución o Compensación; o Ley del Karma; en fin que esta Ley la conocemos de muchas maneras, pero lo importante que debemos tomar en cuenta no es el cómo se le llame, sino que puede provocar en cada uno de nosotros.

Y es que obvio para muchas personas no es nada importante esta Ley, algunos ni siquiera lo toman en cuenta; pero he de decirles que esto es algo real que debemos llevar a cabo, ya que ante toda acción ya sea positiva o negativa, tenemos una causa según lo que hayamos provocado.

Por eso es bueno saber que todo lo que sembramos, ya sea en acciones o pensamientos;  tarde o temprano vamos a cosecharlo, que ante toda acción su resultado llegará. Así que hay que poner manos a la obra y a sembrar acciones positivas, aquellas que puedan llenar nuestra alma, nuestro corazón y nuestros pensamientos con cosas buenas para nuestras vidas.

Está por demás decir que parte de los pensamientos negativos que nos llegan a perjudicar son la codicia, la envidia, el rencor, odio, traición, falsedad, todos aquellos malos sentimientos que podemos llegar a tener en contra de alguien o hasta de algunos cuántos;  todo aquello que aunque por insignificante que pueda parecernos habita en nosotros y que en ocasiones por nuestras cabezas cruzan ideas negativas contra esa o esas personas e incluso podemos actuar ocasionándoles un mal porqué simplemente nos caen mal, nos hicieron algo, o queremos que ante el mundo ellos se vean como las malos de nuestra historia. Pero que pasa cuando seguimos con nuestras malas intenciones hacia alguien, es obvio que la Ley de Causa y Efecto tarde o temprano a nuestras vidas llegará y quizá no directamente, puede ser indirectamente y es ahí donde nos daremos cuenta que en nuestro caminar algunas veces actuamos de mala manera contra alguien y que cuando el resultado llega no sabemos como actuar.

Y con esto no quiero decir que debemos ser perfectos, que somos buenos, que nunca se nos ha cruzado por nuestras cabezas malos pensamientos o sentimientos, la verdad es que en este mundo nadie somos el culto a la perfección, ya que al menos un par de veces hemos hecho algo negativo en nuestras vidas y esto no significa que por nuestra mala acción, tengamos que pagar y nos irá siempre mal e iremos justo al infierno a parar (eso al menos creo yo y espero que no. Porqué si eso llega a pasar ahí nos veremos, jajajaja).

Con esto quiero decir que a veces es momento de enderezar nuestras vidas, de dejar malos pensamientos que en verdad no solucionan nada, que debemos dejar de lado rencillas pasadas, odios, frustraciones, rencores, envidias, celos. Es momento de elevar nuestra estima, nuestro ánimo, de saber quiénes somos y lo mucho que merecemos, que somos más que malos pensamientos, que en nuestro corazón alberga el perdón, la comprensión, la dignidad, sobre todo los buenos sentimientos. La verdad es que no debemos permitir que nada ni nadie nos quite el sueño, que si alguna vez actuaron contra nosotros no debemos tomar venganza, que si nos han metido el pie para hacernos caer, demostremos que podemos levantarnos aún con cada raspón.

No hagamos lo que nos hacen, no actuemos como han actuado con nosotros. Que la verdad es que ante todo mal, siempre habrá resultados negativos. Es verdad la Ley de Causa y Efecto si existe, y aunque en ocasiones no lo vemos, o prestamos tanta atención, hemos de decir que cuando actuamos de mala forma, siempre los resultados serán negativos, quizá no hoy ni mañana, pero el tiempo no perdona y la vida mucho menos.

Seamos las personas que el mundo necesita, que de maldad y de malas actitudes el mundo está lleno, que para cambiar nuestro alrededor, primero debemos comenzar con nosotros.

Recordemos que La Ley Causa y Efecto es: Siembra el bien sin mirar a quien, para que tengamos buenos resultados y veremos que la vida siempre nos dará cosas positivas, que dejaremos huella en las personas, que nuestra recompensa llegará.

Amigos todo lo que somos o lleguemos a ser será el resultado de nuestra forma de pensar y de actuar, deseemos para todos cosas positivas y veremos que obtendremos lo mismo. Dicen que nuestro pensamiento es nuestra mejor arma para alcanzar nuestros objetivos, así que pensemos cosas positivas para tener una mejor vida, para ser mucho mejores, para alcanzar metas, visualicemos una vida sin negatividades en nuestra vida y veremos buenos resultados para nosotros.

Hay que ponernos a pensar que todo aquello que algún momento nos aflige, nos perturba en nuestra vida es quizá resultado de algo que hicimos. Tratemos de corregir todo aquello que no nos deja estar tranquilos, saldemos deudas, perdonemos, olvidemos, desechemos, recuperemos el control de nuestras vidas, de nuestros pensamientos y sentimientos, dejemos de culpar a los demás de lo que nos sucede. Nada en esta vida es fácil, pero no la hagamos tan difícil nosotros mismos.

Si hemos hecho daño, si hemos traicionado, mentido, culpado, odiado; si hemos sido malos compañeros, amigos, familiares; hoy es el momento de cambiar y mejorar, hoy ha llegado el momento de pedir perdón y perdonar. No dejemos que malas acciones del pasado, afecten nuestro presente y futuro.

La Ley de Causa y Efecto existe, es real; sembremos cosas buenas en nuestras vidas y en la de los demás y tendremos muy buenos resultados.

Lo que Corre en la Red…

¡CAER ES VÁLIDO, QUEDARNOS EN EL SUELO NO!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Como cuando de repente se te nublan las ideas, los pensamientos, los sentimientos y todo se te vuelve tan confuso y sientes que ya no tienes ni la más mínima idea de que sucede en tu vida, en tu entorno, en tu mundo, simplemente en tí. Y así de esas raras veces que no encuentras motivos, razones, para sonreír, para soñar, para despegar y volar.

Aunque claro no todo lo que nos debe suceder en nuestras vidas es en tono de un bello rosa, con mariposas volando a nuestro alrededor, cubriendo nuestros días con una suave fragancia y todo lleno de alegría y dulzura… ¡No, claro que no!, a veces todo lo que acude a nosotros son lágrimas, tristeza, dolor, desesperanza, impaciencia, frustración, rencores, odios, y todo te enoja; a veces nos llegan momentos en que queremos gritar y salir corriendo, desaparecer de todo aquello que nos rodea, escapar de todo aquello que nos hace sentir mal, que apaga esas ganas de continuar, de querer luchar por algo, por alguien, por mantener la paz, la confianza, de huir de nuestros problemas, de apagar nuestros deseos, de correr de nuestros sufrimientos.

¡Pero claro!, tener ese tipo de pensamientos es muy natural en cada uno de nosotros; porque la vida se nos va presentando en sus diversos matices, porque tendremos días grises, rosados y coloridos; porque no todo en esta vida es fácil, porque a veces los problemas son más y nos desespera en ocasiones luchar y seguir igual, tratar de sonreír y nos gana la tristeza y el llanto.

Pero creo que todo tiene su momento, su espacio, su tiempo; todo problema tiene su solución, a toda decepción le llega su encanto, a todo fracaso su éxito, a toda su ira la tranquilidad, a todo rencor el perdón, a toda guerra la paz, a todo mal amor el olvido (o siquiera alguien mejor, jajajaja).

Pero bueno es válido caer una, dos, mil veces e incluso tropezar con las mismas piedras. Cometer errores es de humano, pero saber salir adelante de todos ellos es de humanos inteligentes. Tropezar a veces es sano, ya que nos ayuda a aprender, a ser mejores, a valorar, pero acostumbrarse a estar en el suelo jamás.

Es más que obvio que nadie en este mundo nos salvamos de una caída, todos por lo menos un par de veces caemos; pero en nosotros está seguir en el suelo o levantarnos con la cabeza en alto, volver a resurgir, a confiar en nosotros, en lo que somos y cómo somos, en nuestras luchas a pesar de cada obstáculo.

Cada caída nos enseña algo, cada tropiezo da lecciones que debemos tomar siempre en cuenta para saber que estamos haciendo mal y cómo volver a tomar las riendas de nuestras vidas y sobre todo de nuestra estima. Que nadie nos impida brillar, creer, confiar, perdonar, crecer, soñar, reparar. Eso es algo que debemos de tomar muy en claro que a pesar de esos malos días que podamos tener en nuestras vidas, todo tiene un porqué, una respuesta, un seguimiento, un triunfo.

Claro amigos, caer es válido, quedarnos estancados en el suelo jamás. Sé que una y mil veces tendremos días malos, que todo nos agobie, que la depresión quiera ser parte de nosotros, que no nos demos cuenta de todo lo bueno que somos capaces de hacer; si es necesario llorar, gritar, maldecir, enojarnos hagámoslo en ese momento; pero no dejemos que ninguna situación nos haga sus presas. Nadie estamos exentos de días llenos de tempestades, de huracanes rondándonos, de vientos que nos puedan hacer caer, pero la vida siempre será un aprendizaje, la vida debe continuar y nosotros junto con ella.

Abandonarnos es algo normal, creer que siempre estaremos mal, que cuando no llueve llovizna, y que tantas malas situaciones tienen diferentes factores que venimos arrastrando o se nos van presentando. Aunque muchos caemos demasiado, casi hasta tocar fondo sin darnos cuenta del mal estado en que nos encontramos de repente; que sentimos que nada funciona, que todo va en caída libre. Pero a estas alturas del partido me he dado cuenta que a todo mal llega el bienestar, que después del gris los colores llegarán; que todo es cuestión de fe, de paciencia y esperanza. No dejemos todo al tiempo, pongamos de nuestra parte para sanar nuestras heridas, para alejarnos a tiempo, para levantarnos al caernos.

Y créanme estoy consciente que la edad no da la madurez, porque debemos de ser capaces de seguir, de salir, de levantarnos, de ser fuertes. Y sé que a veces es tan sencillo decirlo, pero debemos de tomar fuerzas y seguir hacia adelante. Un momento de tristeza está bien, pero dejemos de victimizarnos, de lamentarnos, de dramatizar en cada tema; tomemos con gran fuerza la rienda de nuestras vidas. Que después de la tormenta la calma llegará, dicen por ahí.

Encontremos motivos para seguir, o seamos los motivos que necesitamos para continuar. No dejemos que nada ni nadie nos haga sentir mal, tan sólo nosotros elegimos la vida que deseamos y los colores con que pintamos.

Todo aquello que llegamos a sentir no debe controlar nuestras vidas, nosotros debemos controlar lo que sentimos. Caer es permitido, pero no lo hagamos con frecuencia. Aprovechemos cada una de nuestras caídas como método de aprendizaje para una vida mejor, para un futuro prometedor.

No dejemos que nuestras emociones negativas nos abracen con tanta fuerza que nos impidan soltarnos que se sientan tan libres de adueñarse de nuestra existencia y sobre todo que nos hagamos tan cómodos de seguir esperando sin luchar, de caer y esperemos a quien nos ponga de pie.

No saboteemos nosotros mismos nuestra vida, somos mucho, valemos mucho; no permitamos a nuestros sentimientos depender de algo o de alguien. Reprimirnos tampoco está bien, debemos soltarnos, sentirnos mal cuando es necesario, sufrir y llorar, reír o gozar. Pero seamos capaces de controlar cada una de nuestras emociones, Caigamos si es preciso, pero al levantarnos sacudamos el polvo de nuestras rodillas, curemos las heridas y a levantarse con actitud y con el amor del mundo y la capacidad que tenemos de querer seguir.

Amigos, obvio que caer es de humano, pero quedarnos en el suelo no es lo correcto. Tenemos la inteligencia necesaria para continuar y el amor que necesitamos para en nosotros confiar.

¡Así que a levantarnos con gran fuerza y a caminar!.

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Lo que Corre en la Red

¡UN NUEVO AÑO INICIA!

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Comenzamos un nuevo año y como cada año lo iniciamos siempre con toda la actitud, con todas las ganas de comernos al mundo, con todo el positivismo de querer alcanzar las metas que dejamos en nuestro camino, de querer emprender los viajes que nunca tuvimos, que querer cumplir los sueños que dejamos estancados.

Pero es el momento de agarrar las riendas de nuestras vidas, de en verdad cumplir todos los deseos y sueños que nos hemos propuesto. Dejemos de lamentarnos por lo que un día fue y ya no es, demos tranquilidad a nuestra alma, dejemos descansar a aquellos que se nos adelantaron en nuestro camino, dejemos de llorar por aquellos que no continuaron abordando nuestro viaje, de esperar lo que jamás será, de correr detrás de quien no se deja atrapar, de esperar lo que ya no volverá.

Es momento de continuar, de dejar todo lo negativo, todo lo malo, de dejar rencores de antaño, de dejar a un lado todo el odio que pudimos acumular, dejemos tristezas, venganzas, llantos, maldad. Hoy un nuevo año se presenta para nosotros, agradezcamos el hoy y el ahora, agradezcamos un año más de vida, de salud, de fe, de esperanza; agradezcamos que estamos y con quienes estamos.

Un nuevo año inicia y nosotros junto con él, aún con cada herida, cada tropiezo, cada lágrima, seguimos en la lucha por una mejor vida. Dicen por ahí que la felicidad completa no existe, que es imposible tratar de buscarla y la verdad creo que así es, pero lo que sí existe, son las ganas de seguir, de esforzarse, de luchar, que tan sólo nosotros somos el pincel para pintar nuestros días, que depende de nosotros llenar de colores nuestra vida o ver sólo en color gris.

Ya hicimos muchas pausas en nuestros caminos, ya reflexionamos demasiado, ya sufrimos y lloramos, que nos hicieron daño y tal vez hicimos, tal vez el pasado dolió; pero hagamos de nuestros presente algo prometedor y de nuestro futuro algo mucho mejor.

Ya fue hora de proponernos metas, ahora llegó el momento de en verdad ir cumpliendo cada una de ellas, no dejemos pasar más días, ni esperemos al siguiente lunes. Desechemos todo lo malo, todo aquello que el 2017 dejó a su paso, dejemos los recuerdos que nos dejaron un mal sabor de boca, aquellos malos pensamientos que veníamos por nuestra vida arrastrando.

Sé que olvidar jamás podrá ser, me ha llevado algunos años tratar de olvidar personas, momentos, historias, recuerdos; y hoy me he dado cuenta que eso es y será imposible, que es momento de vivir con cada recuerdo, de perdonar, de superar, de descargar todo aquello malo que habitaba en nosotros, cualquier mal pensamiento, amarguras, rencores. Que llegó el momento de perdonar y sobre todo perdonarnos, que debemos hacer más ligera nuestra carga, más ligero nuestros pensamientos y corazón.

Hay que recordar que en nosotros existe la fuerza y la voluntad, que si queremos podemos, que querer es poder, no dejemos de creer en nosotros y en todo lo que podemos alcanzar.

Un nuevo año inicia, y junto a él nuevos retos, deseos, ilusiones, sueños, esperanzas, sonrisas, suspiros, y ¿por qué no?, hasta nuevos amores… Que nada ni nadie nos impida creer, confiar, soñar y volar, que nosotros somos los únicos que podemos ponernos trabas y cortar nuestras alas.

Volemos, soñemos, confiemos; dejemos el 2017 atrás, pintemos nuestra vida de colores, pongamos un curita a cada herida, sequemos nuestras lágrimas, sanemos cada cicatriz. Tenemos las armas y la fuerza necesaria para hacerlo. No nos dejemos vencer como siempre, ni dejemos de perseguir todo aquello que nos hemos propuesto cumplir; que no sea un año más, que este sea un mejor año, que este año este lleno de amor y de esperanza, de fe y de confianza.

Un nuevo año inicia, tenemos 365 días para alcanzar nuestras metas, para cumplir nuevos sueños, para luchar por lo que queremos, para descubrir lo mucho que somos y que valemos. Somos especiales, y merecemos tantas oportunidades como errores hemos cometido, merecemos una vida mejor.

Amigos es obvio que en nuestro camino espinas y piedras encontraremos a nuestro paso, pero en nosotros está darles la vuelta o espinar y seguir tropezando. Seamos conscientes de todo lo bueno que podamos hacer, dejemos de truncarnos nosotros mismos nuestro andar, dejemos de alargar nuestras promesas y propuestas, dejemos de esperar el mañana; hoy es el momento, hoy ha llegado el día para iniciar proyectos, hacer planes, cambiar esquemas. No dejemos para mañana (ni para el bendito lunes que siempre esperamos y que jamás ha de llegar, jajajaja) lo que podamos hacer hoy.

Deseo para ustedes y para mí, que todo lo que nos hemos propuesto para este Nuevo Año 2018 lo podamos cumplir, dejemos de lamentarnos por lo que ya pasó, de luchar por cosas sin razón. Que nuestras nuevas metas que nos propusimos para este año, sean cosas al alcance de nuestras manos.

Hoy les deseo a cada uno de ustedes que este sea el mejor de los años, agradezco a cada uno de quienes me llegan a leer por seguir conmigo, bendiciones para todos ustedes y para sus hogares. ¡Gracias por seguir soñando conmigo!.

Y cómo cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas En el Cielo (Escritor).