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Reflexiones Amorosas

LEVÁNTATE, NO TEMAS

POR: Antonio Fernández

“No había terminado de hablar cuando una nube luminosa vino a cubrirlos, y una voz se hizo oír desde la nube que dijo: Este es mi Hijo el Amado, en quien me complazco escuchadlo a Él”. (Mt. 17, 5)

Lo que nos rebela los latidos del divino corazón de Cristo Nuestro Señor;” No se turbe vuestro corazón: creed en Dios, creed también en Mí.” Su Palabra de todos conocido en su paso por el mundo tuvo una sola razón, salvar a las almas del pecado por la fe, esperanza y caridad, a este deseo vienen unidos infinidad de bienes gracias y dones, mismos que están depositados en el interior de cada uno de los que vamos pasando por esté mundo, ganar la dignidad de la promesa de salvación que quien lo desee puede obtenerla. Toda promesa en el mundo lleva un compromiso, un estudiante le dice la universidad, si estudias y pasas las materias, tendrás tu título; un empleado se le ofrece trabajo con una serie de condiciones a cumplir y por ello recibirá su sueldo; el padre de familia promete viaje de vacaciones, con la condición de que los hijos mejoren las calificaciones, y cumpliendo sus obligaciones; el campesino prepara la tierra para la siembra e invierte en fertilizantes y pesticidas, mano de obra y semilla como los medios esenciales para que sea fructífero lo sembrado, observemos, hubo una promesa en la que todos tienen un común denominador: confianza en que lo prometido por su esfuerzo se obtendrá, así será en los que confiaron en la institución educativa, en la empresa, en los padres y en los productos para el campo, se hizo con la confianza que ilusiona y da esperanza, correspondiendo con su entrega los diferentes protagonistas que se disponen darse capacidad e inteligencia, sabiduría e ingenio y esfuerzo para obtener y no perder. Innegable que se tendrá lo que se quiere, así es en todos los campos de la vida humana. Cosa muy distinta cuando de la salvación del alma se trata, tenemos un ejemplo; Hay un cable llamado de frenado de acero muy poderoso instalado en los Portaviones, sirve para desacelerar los aviones que aterrizan a velocidad, estos llevan un gancho que se llama de parada que enganchado al cable detiene el avión, es de imaginar la fuerza de ese cable que controla un frenado de alta velocidad, bien. Vamos al corazón del pecador, este vive el interior del alma a una velocidad de pecado que por su intranquilidad continuamente está maquinando una mala acción creyendo no hay freno o detente que pare esa vorágine, no hay gancho que contenga la vida pecadora porque requiere un cable más potente y un gancho de parada firme y eficaz, la diferencia es que si el pecador quiere puede detenerse por sí mismo cuando de verdad quiere y desea someter su actitud obstinada y recalcitrante con

una sencilla decisión: esto es al cable de Dios Nuestro Señor al arrepentirse de corazón, con sinceridad, teniendo presente que no puede ni podrá engañar a Dios, cuando con fe y confianza en Cristo Nuestro Señor de prioridad a su salvación, y entender que de seguir involucrado en las inclinaciones que ha vivido, pierde el tiempo de vida continuando, no es exageración exponerlo, bien sabemos que al pensar o querer hacer el bien al prójimo es porque Dios lo pide, pero la duda y la pereza inducen a la justificación injustificable, a mirar todo bien por hacer con desconfianza y disimulo ese miserable cable que engancha la voluntad a frenar el camino al Señor, ese cable debe ser vencido de otra forma nada se dará para su salvación, y la aceleración no se detendrá porque se eluden los bienes que vienen de Dios, porque desespera la oración, asistir a la Santa Misa que es cumplir como católico la obligación a la que estamos obligados y negarse a recibir a Cristo Nuestro Señor en la Eucaristía, gracias demos a Nuestro Señor por estar enganchados al cable de su misericordia y también demos gracias a ese gancho divino que es el corazón misericordioso de Jesucristo Nuestro Señor y al Inmaculado corazón de María, porque Dios no obliga estar enganchado pero que en conciencia sabemos que debemos permanecer enganchados a ellos, pero en realidad es aceptar cumplir como hijos nuestro deber para con Dios con los mandamientos de la Ley de Dios y de Nuestra santa Madre Iglesia. Es entender en ellos la palabra del Señor; “Levántate y no temas.”

Cristo se da a nosotros, se da para que profundicemos en su Sagrado Corazón. La fe hoy perdida, como perdida la confianza en Él, tiene semejanza con el mundo de este siglo XXI a la muchedumbre que seguía a Jesucristo Nuestro Señor, solo para verlo realizar sus prodigiosos milagros sin entender que solo Dios puede hacer se admiraban y escandalizan, pero no creían en su divinidad, por ello dijo; “Entonces se puso a maldecir a las ciudades donde había hecho el mayor número de milagros, porque no se habían arrepentido.” Vamos a Jesucristo Nuestro Señor cuando pregunta Tomas; “Señor no sabemos adónde vas, ¿cómo pues, sabremos el camino?” La respuesta fue no solo a los discípulos sino a la humanidad de todos los tiempos, de ella se desprende la muestra de confianza que pide y necesitamos tener, porque viene de su misericordia, se debiera grabar al interior del alma y corazón el consuelo y esperanza en su confianza; “Jesús replico: Soy el Camino, la Verdad, y la Vida, nadie va al Padre, sino por Mí”… La doctrina de Jesucristo Nuestro Señor se resumir en levantarse de las caídas en desgracia espiritual y no temer levantarse de ellas. hefelira@yahoo.com

Reflexiones Amorosas

EL LLAMADO DEL SEÑOR A LA SALVACIÓN ES A TODOS

POR: Antonio Fernández

En efecto, el llamado de salvación es para todos los seres humanos, desde los que han pasado por el mundo recibieron en su tiempo de vida, el resultado según su conducta lo gozan o lo padecen, ahora los que están en él lo reciben como ellos en todo el momento de su existencia y los que están por venir será igual, pero los que escuchan y hacen de la gracia un mérito constante perseverando en el Señor, tendrán su culminación en el banquete de las bodas del Hijo que Nuestro Señor Jesucristo anuncia en la Parábola del banquete nupcial, merecimiento que manifiesta San Pablo a los siglos; “Por tanto, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor; el cuál sacará a luz los secretos de las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones, y entonces a cada uno le vendrá de Dios su alabanza” Por ello es atraer a la memoria la palabra de Cristo Nuestro Señor; “No todo aquel que me dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre Celestial” Por lo que es justo recapacitar sobre nuestra razón de estar en este mundo, el llamado de salvación que Nuestro Señor dio a conocer en su peregrinación terrenal debe quedar y estar claramente definido, entendido y valorado, es para todos los seres humanos, ninguno será echado de lado, ignorado, despreciado, mal visto, rechazado o relegado en su propósito de enmienda, no será desairado ni criticado, entendamos, el deseo del Señor es que todas las almas se recuperen por sí mismas, y el punto de la prueba por parte del Señor es proporcionar los medios de salvación, pero aquel que no los quiera no le obliga a tomarlos, el arrepentimiento es un acto libre de la voluntad del pecador, pero obligado para su salvación. ¡No olvidemos! Dios Nuestro Señor es quien concede la salvación eterna para que reconociéndose pecador su pena, dolor y pesar que ahogue el corazón, oprime el pecho a todo aquel que lucha por corregir su conducta y dejar de lado las cosas del mundo, pero el demonio es persistente en conservarlo, urde estímulos para que no lo deje, seduce y provocar los deseos que le hicieron caer ofreciendo atractivos para cautivar su ánimo, ilustra el Doctor de la Iglesia San Hilario “Los hombres del mundo se ocupan en la ambición de cosas temporales y muchos se dedican a los negocios por la codicia del dinero” Dios Nuestro Señor ofrece el bien único venido de su excelencia divina cuando habla a los corazones: “¡Quieres salvarte! Ven y sígueme. Ven a mi oveja perdida que descarriada padeces los tormentos turbulentos del pecado en que estas envuelto” En esa oveja estamos representados todos los pecadores, sabemos la realidad de su llamado que aparece al instante de caer, la benevolencia del Señor habla al corazón con sublimes palabras que cada quien conoce y en diferentes momentos sea en la Santa Misa, la oración, la predicación del Sacerdote, la lectura de las sagradas escrituras, al confesarse, el consejo de los padres, hermanos o amistades, meditar la palabra del Señor hace calar el reclamo de la conciencia, por ello estas palabras pueden ser familiares no al pie de la letra, pero si en otras formas identifican con lo que se conocerá a continuación que en esencia es lo mismo: “¡Hijo mío! ¿Qué necesitas hacer para ganarte mi perdón? Te diré: Arrepentirte de corazón, al hacerlo veré que obras movido por la fe y confianza en Mí. Es importante para bien de tu alma tengas presente el sacramento de la penitencia, sino veo ese arrepentimiento es porque no hay en ti la fe que siempre busco en las almas. ¡Hijo mío! Deja de lado las tentaciones que te perturban y quitan la tranquilidad de tu alma, te turban y alteran quedando cada vez más confundido con mi redención; deja de vivir envuelto en las tinieblas de los pecados que no te permiten escucharme, esas tentaciones te alejan de Mí y te hacen temeroso. ¡Hijo mío! Ten confianza para que todo lo que vez y escuchas de Mí no antepongas la duda, eso veo en mi amoroso corazón. Seré claro: no importa lo que hayas hecho y dicho, quedará perdonado cuando retrocedas del pecado y rectifiques reconociéndote ante el Sacerdote en la confesión ser pecador y confieses tus pecados, esa disposición es el camino que abrirá la fuente que desbordará en ti los bienes para que

cuando estés presente en mis Bodas escuchar hijo mío de tus labios: ¡Padre Mío, anhelo estar contigo y no separarme de ti!” Esto y más dirá el corazón arrepentido hasta exclamar como lo hizo a Tomás discípulo del Señor, por su incredulidad le permitió ver en la profundidad de sus llagas que; “Tomás respondió y le dijo: ¡Señor Mío y Dios Mío!”

El llamado de salvación del Señor es a todos, la gente del mundo de hoy se perdido en la exageración de todo lo que es moda, quiere poseer ansioso el reloj, bolso, camisa, blusa, perfume, falda, zapatos, playera, gorra y demás vestidos de marca, se trabaja para que al obtener uno mostrar con ostentación su compra y quede en boca de los demás que usa cosas de clase, así se envidia el celular, Tablet, televisión y más, la moderación en tener lo que se necesita es bueno de acuerdo a la necesidad, pero la ansiedad en poseer el último grito de la moda ahí está lo malo, porque despierta en la persona tantos males como pecados capitales conocemos para obtenerlo, sean cosas como casas, autos, terrenos, bienes materiales, el proceder es el misma tanto en él que tiene pocos recursos, como el que tiene alcances económicos, la mala intención pierde, la moderación queda rezagada, obvio que no hay preocupación por conocer el llamado de Dios, se vive alejado de Él, por eso, es bien recapacitar la conducta hasta ahora llevada en el terreno espiritual, moral, familiar y personal, la persona vive y siente un gozarse cuando obtiene cosas materiales y colérico cuando pierde la oportunidad, pero sigue a las ambiciones que aspira, conspira y persistente que el fin para él justica los medios, en nada es la incertidumbre para tener, poseer y querer, ¿Quién lo impide? Nadie, porque tiene la libertad para hacerlo y eso lo hace olvidarse que se aleja de Dios omnipotente, quedando distante de su misericordia se inclina a lo desfavorable para su salvación, todo se refleja en los demás ordenes de la vida humana.

En la parábola de hoy, referente al Banquete nupcial, el Señor mostrará como obra el ser humano ante las atenciones divinas cuando escucha la invitación a estar presente en el festín nupcial, reconocer la distinción de ser digno en recibir el bien del banquete y recapacitar en lo que podemos hacer, reflexionar y pensar en las dos lecciones que definirán el destino eterno del pecador: “La condenación del desgraciado que se hace arrojar por su culpa, y sobre todo, el llamamiento dirigido incluso a los más miserables” ¿Cuál es el deseable para el cristiano católico? Ser digno de compasión.

Vayamos a situarnos en la invitación que muestra la infinita misericordia de Jesucristo Nuestro Señor en su deseo de ser escuchado, lleven las almas a la práctica su llamado y por sus méritos acceder al reino de los cielos, en el cristiano católico será gozo ser partícipe de la promesa de asistir a la celebración de la Eucaristía.

Reflexiones Amorosas

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

POR: Antonio Fernández

«Entonces Pilato le dijo: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que Yo soy Rey. Yo para esto nací, y para eso vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que es de verdad, escucha mi voz” (Jn 18, 37)

Ahondemos en ello, Nuestro Señor jamás fue tan claro con la gente del sanedrín porque no tenían merecimientos para ello, les dio a entender para que por sí mismos razonaran que su divinidad es real y verdadera y de su parte dar la respuesta afirmativa a lo que en sus palabras daba a conocer de su realeza, pero los pontífices, sacerdotes, escribas, fariseos, herodianos y demás sectas judías en su mente jamás paso reconocer a quien bien sabían tenían frente a sí, su odio bullía en su corazón la oscuridad de la soberbia maligna los ato a su incredulidad, a pesar de que Jesucristo Nuestro Señor dio paso a todos a ser reconocida su dignidad y su realeza, no lo hicieron, a quien se le permitió preguntar fue a un gentil romano, Pilatos, y no porque tuviera méritos, él era pagano que nada creía de Él, al hablarle de su realeza con claridad fue una afrenta al pueblo elegido que nunca hizo esa pregunta, ese pagano pregunta con precisión al Hijo de Dios; “¿Eres tú el rey de los judíos?” El Señor responde lo que nunca entendió Pilatos; “Mi reino no es de este mundo” Y Pilatos ahondo; “¿Luego tú eres rey?” Y la respuesta fueclara, real y hermosa, excelsa y sublime; “Tú dices que Yo soy rey. Yo para esto nací, y para eso vine al mundo” La palabra de Dios, verdad eterna y única, no admite punto de discusión menos contradicción, sino esforzarse a ser digno súbdito de Cristo Rey.

Los versículos ilustran cuando Jesucristo Nuestro Señor esta ante Pilato define con veracidad y claridad, lucidez y exactitud, majestad y magnificencia decir que vino al mundo a reinar en el corazón de todo ser humano por lo que Él es Rey de las almas y los corazones, de las conciencias y las voluntades, su derecho sobre todas las cosas, sobre cada persona y las naciones, a Él es el poder y la gloria,comprendemos: ¡Todo está sujeto a Él! Profundizando el pasaje del Evangelio donde Jesucristo Nuestro Señor está en el Pretorio con Pilatos, debió ser un momento de agitación y confusión hecho a propósito por los judíos del sanedrín queazuzan al pueblo judío, presionando contra Nuestro Señor la muerte de cruz lanzando insultos, burlas mordaces, acusaciones falsas y exclamaciones abominables con lo que entretienen a una plebe que no sabe de su divinidad, han escuchado su doctrina, mandamientos, presenciado sus prodigiosos milagros de lo que nada quedo en ellos e hizo delado, ahora ese pueblo lo acusa de malhechor cuando ocho días antes lo aclamó Rey. 

De la casa de Caifás el Señor es llevado de madrugada al pretorio a Pilatos, suscita una serie de acusaciones del sanedrín, preguntas y aclaraciones del Tribuno Romano del por qué lo han traído ante Él, las acusaciones y razones de los pontífices no lo convencen, sabe que los mueve la envidia contra el que acusan, no debía dar crédito a los que odian a Roma y falsamente se fingen celosos guardianes de poder imperial y del César, por lo que va a preguntar a Jesucristo Nuestro Señor; “Volvió pues a entrar Pilato en el Pretorio, y llamó a Jesús, y le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? “Pregunta que no fue escuchada por el sanedrín ni la plebe, fue un interrogatorio privado. Lo que Pilatos no conocía es que Jesucristo Nuestro Señor es el Mesíasesperado por lo que le acusan, en efecto es el Rey no solo de los judíos sino Rey del mundo y el universo.                        

Continua el Evangelista; “Respondió Jesús: ¿Dices tu esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de Mí?” Dio a entender Nuestro Señor a Pilatos, eso que te han dicho mis enemigos de Mí, tú como gobernador puedes informarte si he dicho alguna palabra que de indicio o sospecha que vaya contra el Estado; pon atención a mis acusadores para que no te sorprendan abusando de tu demasiada credulidad.Advertencia de considerar lo que a muchos nos pasa cuando se nos reclama algo de quien catalogamos bajo y se desdeña su comentario. Nuestro Señor persuade a Pilatos buscar lo que quiere saber, visiblemente contrariado en su orgullo romano suponerse estar envuelto en la acusación del sanedrín a los que aborrece, su reacción se ve en la contestación; “Respondió Pilato: ¿Soy acaso yo judío? Tu nación, y los pontífices te han puesto en mis manos: ¿Qué has hecho?” Antes de responder la pregunta de Pilatos, vendría a la memoria de Nuestro Señor con amargura estas palabras de Pilatos, veamos la razón; Jesucristo Nuestro Señor el Dios de Israel vino a salvarlo del pecado, hizo de él un pueblo escogido de entre los demás del mundo durante siglos, lo salvo del diluvio universal, de errores y crímenes, lo cuido a través de siglos con amor de Padre, ahora supueblo lo entrega a un gentil para que lo sentencie a muerte de criminal que no es para Él, a pesar de ello será crucificado, el tribunal de su pueblo injusto lo acusan de pervertir a la nación judía, cuando que los pervertidores eran ellos, Jesús vino a salvarles; vedar el pagó al César, una flagrante mentira, dejo claro que a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César, eso no es conspiración; ellos en su acusación no quisieron ver la realidad de múltiples ocasiones escuchar del Señor su divinidad y realeza, aparentando no entender lo que entendían, la soberbia maligna los hacia rechazar, lo acusan de decir que es el Rey de los judíos. Nuestro Señor no presumió su realeza, la expuso en ocasiones que muchos creyeron la samaritana, el centurión, el hijo del regulo, Magdalena y Martha como otros, la acusación deja ver que el sanedrín sabía quién era Jesucristo Nuestro Señor, de su realidad se valieron para acusarlo, a Pilatos la acusación no le importo, lo que si fue de su atención: “Diciendo que es el Rey de los judíos”                      

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, mis ministros sin duda pelearían, para que Yo no fuera entregado a los judíos: más ahora mi reino no es de aquí” Al momento queda entendida que la acusación de los judíos es una calumnia sin fundamente; “Mi reino no es de este mundo” El reinado de Jesucristo Nuestro Señor es de verdad, de justicia y santidad, su reino no es como el de los reyes de la tierra. Pilatos no entendió el origen del Reino del que habla y su incredulidad no le concede entender que es reino es de verdad, es celestial y su naturaleza es espiritual. Al fin pagano, lo que haya intuido de esta idea quedo en él calificada como ilusorio. 

Ese reinado para Pilatos era sin trascendencia, era del cielo no de la tierra, lo segundo importaba, lo primero soñador, aun así, quiere dejar claro lo de Rey; “Entonces Pilato le dijo: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que Yo soy Rey. Yo para esto nací, y para eso vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que es la verdad, escucha mi voz” Llego al punto Pilatos, este hombre es inofensivo, lo califica de soñador, especulativo, cree tener dominio o ventaja sobre los demás y por eso se llama rey. ¿Y el cristiano católico que contesta?  Su respuesta es una expresión de fuerza que nace del corazón; ¡Cristo vence! ¡Cristo reina! ¡Cristo impera! Y ratificando su fe y confianza aviva mas la voz; “¡Viva Cristo Rey! Y completando la divisa de amor ¡Viva la siempre virgen, Santa María de Guadalupe! Como atraída por los vientos de siglos pasadoslas palabras hoy menospreciadas, de las que seria al ser humano de este tiempo hacer un alto para profundizar en ella encontrar la verdad de su paso por el mundo y no como Pilatos desestimando; “Pilato dice: ¿Qué cosa es verdad? “Nunca la vio porque no la merecía, estaba ahí delante de sus ojos, reaccionando de nuestra parte, no vaya a sucedernos lo mismo cuando envanecidos del mundo lo desconocemos, su voz vendrá al corazón; Hijo mío, recuerda: “Mi reino no es de este mundo”           

Reflexiones Amorosas

EL ACTO SUBLIME DE LA FE ES CREER EN CRISTO

POR: Antonio Fernández

“Jesús le dijo: Ve tu hijo vive. Creyó este hombre a la palabra que le dijo Jesús y se puso en marcha” (Jn 4, 50)

Conoce Nuestro Señor que al llegar a Galilea correrá la novedad de su presencia por esta región, su omnipotencia tiene preparado un milagro que atraerá la atención de la gente por la persona que intervendrá, y confirmara de Nuestro Señor la autoridad del que predica, por lo quees comprender, los milagros no son necesarios ni suficientes para concebir por ellos la fe. Reza el Evangelista; “Fue, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había un cortesano cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm”La ciudad de Caná donde por intersección de María, su Madre de Jesús intervino ante la angustia de los esposos por estar a punto terminarse el vino en las Bodas de Caná.Un cortesano que ejerce un alto cargo en la corte de Herodes Antipas quien, nombrado por Roma con el título de Tetrarca, el pueblo conociendo que es propenso a la adulación lo llamaban rey, ostentando creerse ser lo que no es. Volviendo al cortesano, por lo que se nos da a conocer, esté hombre en su intimidad acepta y reconocede Jesús por sus palabras, obras y milagros, al recibir la novedad que Jesús se encuentra en la ciudad de Caná, sale de casa a encontrarse con Él,recorre una buena distancia de jornada pesada por ser camino siempre en ascenso. Eso no fue dificultad, pues su interior está animado ir a ver y exponer su pena en quien cree y reconoce su divinidad: Jesucristo Nuestro Señor.El cortesano escucharía en la corte muchas intrigas pero cosas buenas, se quedó con estas,por su cuenta ha ahondado desde tiempo su doctrina y cree en Él, pero la distancia y el trabajo de cortesano le impedía ausentarse días para ir a escucharlo, en silencio guarda su fe, por eso cuando su hijo estabaen estado grave de una enfermedad grave e iba a morir, el amor del padre angustiado lo impulso y decide ir en busca del Señor; “ Cuando él oyó que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, se fue a encontrarlo, y le rogó que bajase para sanar a su hijo, porque estaba para morir” Aquí la enseñanza del Señor sea aprendizaje; “y le rogóque bajase para sanar a su hijo”

¿Qué nos indica? La fe del cortesano todavía es incipiente, no necesitaba el Señor ir hasta su casa, comparando la fe del Centurión que pide el alivio para su siervo, dijo el Señor: “Yo iré y lo sanaré” Responde el Centurión; “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, mas solamente dilo con una palabra y quedará sano mi criado” Su fe es firme la del plenamente convencido que suplica a Dios el favor que solo Él puede obrar, su fe reconoce en Él que solo le basta su palabra,  de donde es importante deducir en nosotros que la fe es del  pensamiento y de la voluntad, estos no se rinden sin una correspondencia a la gracia de Dios; el cortesano se detiene y pide vaya a su casa. ¿Y bien como es nuestra fe? Como la del Centurión o el cortesano, no respondas Lector (a) aviva mejor a reflexionar el estado que guarda tu fe. El Señor increpa al cortesano no menospreciando su fe, sino forzándolo a acrecentarla por ello; “Jesús le dijo: ¡Sí no veis signos y prodigios, no creeréis!”

¿Cómo se sentiría el cortesano escuchar al Señor?Entendió de ellas que su fe no era suficiente. Le pedía más por lo que va obrar en su favor; “Respondióle el cortesano: Señor, baja antes que muera mí hijo” Estas palabras mostraron a Jesucristo Nuestro Señor que su fe en Él está a la altura que debe estar, ¿Cómo se entera el Señor haber aumentado su fe? Bueno es meditar, Dios Nuestro Señor ve todos los corazones, y viendo a profundidad al cortesano observo que su fe es buena, por lo que comprendemos que nuestra fe tiene un nivel, el que cada quien por su convencimiento obra, unas veces es bien pero otra es con puntos débiles, no hay necesidad que el Señor nos diga esfuérzate lo sentimos al interior del corazón y repasamos; “No me decidí, titubee, recibo lo que merezco, flaquee en el momento, pude hacerlo mejor” En fin se valora por sí mismo la necesidad de mas entrega, mas disposición, más caridad, para superar las adversidades.

Dentro de nosotros quien nos hace repasar las cosas, es la conciencia que muchas ocasiones no escuchamos y ponemos en duda su exigencia. Pensemos cuantos admiran de  Jesucristo Nuestro Señor su doctrina, y sus obras, su religión, las maravillas de la naturaleza, las artes hechas por el ser humano, es reconocer y agradecer que brota del pensamiento del Señor, y a pesar de ello la fe es frágil, pero quien como el Centurión ruega, pide, suplica e insiste, la enseñanza deNuestro Salvador es pedir por la oración; “Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; golpead y se os abrirá”Esto hizo el Centurión y obtuvo, el Cortesano hubo esforzarse y obtuvo, de nuestra parte es seguir la enseñanza y el Señor dará por añadidura como al cortesano porque convencido de su fe; “Jesús le dijo: Ve tu hijo vive. Creyó este hombre a la palabra que le dijo Jesús y se puso en marcha”

La muchedumbre que le acompañaba y sus adversarios que estaban con Él, solo escucharon su palabra que debió calar en todos los corazones como diciéndoles; “Hijos míos! ¿Dónde está su fe? No encuentro nada en sus corazones, los veo vacíos, solo veo mentes escandalizadas” Preguntémonos, ¿Si tuviéramos la gracia inmerecida de escuchar de su divina voz la realidad de los corazones de este mundo avanzado en la modernidad del siglo XXI? La respuesta será contundente, agitaría los corazones la misericordia anunciada y no se escuchó; “Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿Hallará por ventura la fe sobre la tierra? La respuesta del mundo dirá; “¡Señor, la hemos perdido! Reconocerlo sería abogar por su magnanimidad, pero a cómo van las cosas no se tendrá valor de contestar, se temerá su justicia, pero mientras hay vida hay esperanza, veamos como el Cortesano regresa a su hogar, en su andar repasa las palabras; “Ve tu hijo vive” sencillas palabras del divino Maestro, entre más piensa más se arraigan en su corazón y mayor su fe.

“Ya bajaba, cuando encontró a algunos de sus criados que le dijeron que su hijo vivía. Preguntóles, entonces, la hora en que se había puesto mejor. Y le respondieron: Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre”Indudable que agradeció a Nuestro Señor Jesucristo el milagro prodigioso de sanar a su hijo, y este continuar con vida, conmovido por la obra de no perder a su hijo reconoció y de nuestra parte siempre sea igual: un solo actode la voluntad de Jesucristo Nuestro Señor obra a distancia la completa curación de un enfermo en trance de muerte. Al conocer la hora en que estaba bien el hijo vio en ello la mano de Dios, entendió como se logran los efectos espirituales que nuestro Salvadora; “Y el padre reconoció que ésta misma era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive. Y creyó el, y toda su casa”Apreciemos,la familia del cortesano nos enseña; El dolor del padre y a no dudar de la familia.

Los siervos gozosos van al encuentro de su señory le hacen saber la mejora del hijo. Explica el cortesano a su familia y sus siervos el prodigioso milagro del Señor, les hacer saber que solo Dios puede hacerlo, los exhortaría también creer como él en Él, lo importante que se debe valorar es que la familia y sus siervos respondieron al deseo del padre y todos creyeron convirtiéndose a la fe en Jesucristo Nuestro Señor.Bueno es preguntarnos, en nuestra familia escuchamos al papá y a la mamá cuando piden responder a su deseo de rezar el rosario, asistir a la santa Misa, escuchar sus consejos basados en los mandamientos de la Ley de Dios, sabemos la respuesta, lo que no se aprecia por los hijos es que en casa diario hay milagros obrados por Dios en bien de la familia, alimento, vestido y sustento ¿Acaso vemos el momento en que nuestros padres no tiene para alimentar los hijos, al día siguiente de pronto hay para comer y lo que la necesidad requiere?Muchos de los hijos no se conforman con la comida, los muebles, la televisión, el refrigerador descompuesto y más, no piden lo exigen, sin detenerse a pensar que a Dios se debe la vida, el latido del corazón, los logros, lo mucho o poco bueno que se hace, pues todo ello es un milagro que Dios Nuestro Señor dispone para bien de la persona, su alma y su salvación, por ello no olvidemos que el acto sublime de la fe es creer en Cristo Nuestro Señor de palabra obra y pensamiento, lo demás dijo; “Buscad, pues primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura”.

Reflexiones Amorosas

EL SIMIENTE, ES LA PALABRA DE DIOS

POR: Antonio Fernández

“Y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyeron el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia” (Lc. 8, 15)

Cristo Nuestro Señor enseña por medio de parábolas, tiene una razón el cambio de forma de enseñanza basada en la fuerza de su palabra; “Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni comprenden” De las parábolas se sirvió con frecuencia para despertar y atraer la atención en sus oyentes sobre la doctrina que predica, la muchedumbre que le sigue no encuentra respuesta a su predicación que por lo general está adaptada a la actividad y costumbre de la región donde se encontraba, siendo real en la gente la necesidad espiritual y que su comportamiento ofende a Dios, llegaban a la conclusión de corregir su conducta de no ser así no tendrán participación de las promesas que el Señor les da a conocer, no expuso puntos de su doctrina con claridad porque no entenderían lo tomarían a la ligera, perdiendo interés, por ello quiere se atienda la profecía de Isaías 765 años a de C; “Oiréis pero no comprenderéis, veréis y no conoceréis. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, y sus oídos oyen mal, y cierran los ojos de miedo que vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y comprendan con su corazón, se conviertan y Yo los sane”. La profecía muestra a la cerrazón del pueblo que Jesús vendrá a salvar del pecado, ya en ese tiempo se negaba escuchar la palabra de Dios, no nos alarmemos de ellos, alarmémonos de la humanidad que está en este siglo, la profecía de Isaías se extiende a la humanidad de hoy, su sentencia la vemos en los millones de personas que habitan el planeta; ¿Que ha pasado que ya no son cimiente a recibir la palabra de Dios? Así, como fue ayer hoy no se escucha, de escucharse es sin interés, no hay deseo de querer comprender su palabra menos guardarla en el corazón, menos ser guía de vida en este mundo, dado que el Señor conoce el sentir al interior de las almas de su enseñanza conoce la falta de interés y no hay cabida en su interior a reconocer su divinidad, esto ve y más en cada persona que dice seguirle, por ello prefirió la enseñanza por parábolas, así la gente escucharía y al volver a su lugar de origen iría repasando en la mente o en comentarios lo que no entendían llegando por sí solos a entender el contenido que de momento no encontraron razón, en ese mascullar la parábola al comprenderla tomarla como norma de vida así debió ser en algunos, pero como es la conducta humana en nuestro siglo XXI, todos continuaron igual. Con este conocimiento vamos a la parábola del sembrador; “Como se juntase una gran multitud, y además los que venían a Él de todas las ciudades, dijo en parábola; “El sembrador salió a sembrar su simiente. Y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fue pisada y la comieron las aves del cielo; Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad”; Otra cayó en medio de los abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron”. Y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado. Diciendo esto clamó: ¡Quien tiene oídos para oír, oiga!”. Tenemos A la vista cuatro señalamientos y al final una sentencia. Muchos dirán: “Eso no es conmigo, haya los que dicen querer salvarse”, Lamentable actitud pensar así, error grave querer desmarcarse de una verdad que ningún ser humano puede hacerlo o querer decir “¡Yo no!” En ello estamos todos. En la parábola del sembrador Cristo Nuestro Señor da oportunidad a profundizar en ella en especial al incrédulo, al pecador, al impío, descreído como al escéptico y cuanta clase de corrientes de pensamiento como de personas negadoras de la divinidad del Señor dan conocer su actitud con relación a su palabra que como Dios en forma de semilla desea depositar en su corazón.

El sembrador es el Señor, la semilla su doctrina, al predicarla se rechaza lanzándola fuera del camino de la vida por el ser humano: “¡Que otro la escuche si le interesa!”, ¡No la quiero! Entonces vendrán los ángeles del demonio y se posesionaran de esa alma; la segunda, la palabra del Señor va directa al corazón a que se inflame de amor por amarle y servirle, pero su corazón es una piedra endurecida por la inmoralidad, vicio, drogadicción, depravación y todo envilecimiento, la palabra del Señor busca ahondar en esa dureza, pero la obstinación hace persista en la necedad; La tercera, cae en el abrojo una mala hierba engañosa, se presenta en principio la semilla al salir por sobre la superficie

asemejándose en aquellos que al oír la palabra del Señor hacen propósitos de enmienda, de oración y hacer obras buenas, en fin múltiples propósitos que se desvanecen, atraídos por los disfrutes y tentaciones que ofrece el mundo, se prefiere seguirlo dejando para un después que nunca llegará los propósito que lo animaron, fue un arranque de caballo de carrera y parar de mula; pocos son los que la reciben y se disponen conservarla para alimentarse de ella cada día de la vida y sea el Señor punto central de buenas obras según la disposición que por ellas se realiza, atrayendo la palabra del Señor; “Muchos son los llamados y pocos los elegidos”. Está parte es para quienes por su fe y confianza en Dios quieran ser de los elegidos es ganarse esa selección.

Y como en esos pocos están sus discípulos acercándose al Señor le dieron a conocer el deseo de que les explicará la parábola, enseñanza que escucharon, obvio que les emociono quedando guardada en su interior para el m omento en que a la venida del Espíritu Santo será recordado este misterio del Señor, comprendido y dispuesto a la evangelización a ellos confiada del mundo. Imaginemos el cuadro esplendoroso donde el Divino Maestro reunido con sus discípulos se dispone paciente a explicar la enseñanza doctrinal que recibirán de su Maestro; “Sus discípulos le preguntaron lo que significaba está parábola;” Les dijo: A vosotros ha sido dado a conocer los misterios del reino de Dios; en cuanto a los demás (se les habla) por parábolas para que, mirando, no vean; y oyendo no entiendan”. El Señor instruye, de ello San Gregorio explica;” Él Señor se dignó exponer lo que decía, para que aprendamos nosotros a buscar el sentido de lo que por sí mismo no quiso explicar” Por ello comprendemos será irremplazable todo comentario legítimo que se haga a la palabra de Dios y dijo el Señor a sus discípulos; “La Parábola es esta: La simiente es la palabra de Dios”. Revelada por Él la comunica a todos los seres humanos la palabra confiada por Dios Padre a su amado hijo y Él a sus Apóstoles y de ahí a sus sucesores. Comparemos su palabra a una semilla que es el Evangelio, convertido en la fuerza de Dios para salvación de las almas, reza San Pablo; “Porque en Él se revela la justicia que es de Dios, mediante fe para fe, según esta escrito: El justo vivirá por la fe”.

“Los de junto al camino, son los que han oído; más luego viene el diablo, y saca afuera del corazón la palabra para que no crean y se salven”. Con relación a su doctrina, mandamiento y evangelio que vienen de su palabra, ante el primer obstáculo todo impulso eufórico de “Yo cambiare” “Me confesare” “Hare mis oraciones” y más viene al suelo cuando el demonio presenta la tentación sugestiva la siguió y se perdió. “La de la sobre la piedra, son aquellos que al oír la palabra la reciben con gusto, pero carecen de raíz; creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan”. Esos llegan a practicar el bien, este bien no da raíces profundas en el corazón, cuando viene la tribulación, persecución y el escándalo se cohíben huyen del buen propósito prefieren estar apartados de Dios.

“Lo caído entre los abrojos, son los que oyen, más siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida, y no llegan a madurar” Ese hizo actos, pero la debilidad le distrajeron en las cosas de la vida y todo propósito fue estéril al distraerse en cosas de ningún valor.

“Y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyeron el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia”. ¿Cómo habremos de hacer para que nuestro corazón sea buena tierra? Que siempre esté dispuesta con amor a recibir la semilla de su palabra; a esforzarse luchando por ser una tierra fértil humedecida por la gracia de Dios, labrada y abonada con el cuidado perseverante, vigilar que no venga el diablo a robar de la semilla el fruto, hacer de lado la cizaña de la vanidad, codicia y malas concupiscencias, mantener a raya a los enemigos interiores del cuerpo resistiéndose de ellos, evitar el endurecimiento del corazón no caer en los excesivos cuidados. Conservar el alma en condiciones de que la semilla sembrada en ella fructifique en obras como reza el Padre Nuestro; “Danos el pan de cada día” Por lo que se habrá de retener que la cimiente es la palabra de Dios, y quien así se empeñe en ello dirá el Señor; “Venid a mi bendito de mi Padre”.