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Reflexiones Amorosas

JESÚS RESUCITÓ CON SU MISMO CUERPO Y PROPIA VIRTUD

POR: Antonio Fernández

“Más él les dijo: No tengáis miedo, A Jesús buscáis, el Nazareno crucificado; resucitó, no está aquí. Ved el lugar donde lo habían puesto”. (Mc 16, 6)

La Santa Madre Iglesia confiesa; “¡Si! Es justo alabar a Dios en todo tiempo, mucho más lo es en este día, en que Cristo Nuestro Señor, nuestra pascua, inmolado para expiar los pecados del mundo, nos ha dado la vida con su muerte y resurrección. Pascua es el pecado destruido, la muerte vencida y la vida divina recobrada”. Se nos ha pedido: “Es justo alabar a Dios” Y es nuestro deber retribuir al amor misericordioso de Cristo Nuestro Señor glorificar a Dios; es bendecir la obra redentora dispuesta por nuestro Padre Celestial, cuyo punto culminante es la resurrección de su divino Hijo: Es reconocer y honrar a Jesucristo Nuestro Señor quien resucita con su mismo cuerpo y propia virtud como lo dio a conocer a sus discípulos; “Que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sacerdotes y de los escribas, y ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Los Santos Evangelios señalan dos ocasiones más que en su contenido es el mismo mensaje, cada anuncio lo cierra el Señor con su palabra promesa de su realeza donde Marcos es más específico; “Más tres días después resucitará”: Es posible que los discípulos dieron más importancia a la persecución y castigo injusto que recibiría su Maestro, y poca la atención a la resurrección, no es de dudar que esa ligereza se debía a que su fe todavía era incipiente, por ello no apreciaron de momento que el triunfo de Cristo Nuestro Señor es la verdad fundamental del cristianismo católico que ellos después de la ascensión a los cielos será punto trascendente para la evangelización del mundo. Ilustra el Pbro. Spadafora: “ El alma siempre unida a la divinidad, y en la mañana del domingo volvió a unirse con el cuerpo para darle vida nuevamente ”La predicción de Cristo Nuestro Señor quedo cumplida y con ello la redención de la humanidad realizada, desde luego, para que cada componente de ella redima por sí mismo su alma del pecado, Nuestro Señor Jesucristo será para todo arrepentido sinceramente; “El camino, y la verdad y la vida; nadie va al Padre , sino por Mí”.

Todo acto litúrgico que la Iglesia ofrece para reedificar el alma del pecado: la Misa, frecuencia de sacramentos, la oración, devociones, obras de piedad y nuestra fe en Cristo Nuestro Señor se afirmará por estos bienes como lo fue en

sus discípulos al verle resucitado; “Redimió el Cordero a las ovejas; Cristo, inocente, reconcilió con su Padre a los pecadores”.

Vaya controversia humana cuando por la soberbia maligna se carece de fe por no creer lo que la razón cree, la incredulidad jamás avivará la fe que desecha; la otra es cuando la fe es obtenida por creer lo que la razón quiere creer se creyó y se aceptó la verdad expuesta por palabra del Señor. Jesucristo revela su resurrección a los fariseos dando conocimiento a la señal que mostrará la incredulidad de su error y la ceguera de no entender que ha dicho la verdad del milagro prodigioso por el que demuestra su autoridad divina; “Destruid este Templo, y Yo lo reedificaré en tres días”. Vino la avalancha de crítica y reproche, reprobación y censura a consecuencia de creer lo que los ojos de los sacerdotes y jefes del sanedrín ven las cosas materiales con que ha sido construido el Templo de Jerusalén, los hombres que trabajaron, el diseño y detalles de los arquitectos eso los hace orgullosos de la obra material y no la espiritual, sin entender que fue la voluntad de Dios la que permitió su construcción, pero carentes de credibilidad enjuician su palabra; “Se ha empleado cuarenta y seis años en edificar este templo, ¿y tú en tres días lo volverás a levantar?”. Continúa el evangelista, dando a conocer la realidad que se comprende cuando es firme en el alma la fe y confianza en el Señor se puede apreciar y gozar lo sobrenatural; “Pero Él hablaba del Templo de su cuerpo”. Bien, los discípulos entendieron con exactitud lo que significaba la frase después de la resurrección, pero la gente de la sinagoga no entendió nada, se escandalizaron porque en la pequeñez de su mente les era imposible aceptar que puede reconstruirlo en tres días lo que años tardo en construirse. En efecto la palabra que dio a conocer Jesucristo: ”Yo lo reedificare en tres días”. Y en vez de profundizar en su palabra meditándola hasta encontrar la causa del porque el Señor les dio saber algo que de momento no comprendían, hicieron lo contrario, más que creer en ella la condenaron pues los fariseos y la gente del sanedrín se valieron de su palabras para acusarlo en el sanedrín; “Y algunos se levantaron y adujeron contra Él este falso testimonio; Nosotros lo hemos oído decir: Derribaré este Templo hecho de la mano del hombre, y en el espacio de tres días reedificaré otro no hecho de mano de hombre”, en primer lugar como se dice en las cosas del mundo, los acusadores del sanedrín maquillaron la palabra del Señor, porque la idea que afirman al acusarlo no lo dijo en el sentido que ellos toman para acusarlo, la otra, es que en la acusación ellos mismos reconocen y dan la lanzada sin razonar en lo que están diciendo, pues dicen “reedificare otro, no hecho de mano de hombre” En ello están afirmando de la palabra del Señor su resurrección, en efecto sin la mano del hombre Jesucristo Nuestro Señor resucito al tercer día como lo profetizo con su mismo cuerpo y propia virtud. Pero la palabra del Hijo de Dios la ajustan con su dicho; “Tú que derribas el Templo, y en tres días lo redificas, ¡Sálvate a Ti

mismo! Sí eres Hijo de Dios, bájate de esa Cruz”. Los escribas, sacerdotes y ancianos del sanedrín incitan al pueblo a escarnecer precisamente al Hijo de Dios, ¿Qué diremos? La realidad, ellos se pusieron a sí mismos y por propia voluntad la soga al cuello, es una increpación grave burlar, mofarse y con ironía humillar ridiculizando la palabra de Dios, como hoy infinidad de hijos suyos trastocados por la incredulidad hace lo mismo, no solo nos sentimos sin fuerzas porque no estamos ahí para decirles la gravedad de sus insultos y la condena en que han caído, veamos lo que el apóstol Santiago enseña a meditar en ello; “Sí uno oye la palabra (Dios) y no la practica, ese tal es semejante a un hombre que mira en un espejo los rasgos de su rostro; se mira, y se aleja (del espejo), y al instante se olvida de cómo era”.

Reflexiones Amorosas

JESÚS PIDE FE Y CONFIANZA

POR. Antonio Fernández

Pregunta Juan a Jesucristo Nuestro Señor a través de sus discípulos es directa, no porque él no supiera, es el primero en reconocer que Jesús es el Mesías, tampoco este negando lo que cree, su pregunta va encaminada a confirmar la medianidad de Jesucristo Nuestro Señor que Juan cree, no miente. El deseo del Bautista es que sus discípulos escuchando al divino Maestro crean que es el verdadero Hijo de Dios hecho hombre, de quien les ha hablado desde que han estado con él; no necesita que se le confirme a él que Jesús es el Mesías, ni el rey de Israel anunciado por los profetas, porque Juan el Bautista es el último de los profetas y todo lo que conoce lo ha anunciado al pueblo, creer lo contrario seria para Juan una negación o contrasentido a lo que dijo en el Jordán. Ante ello Nuestro Señor Jesucristo viendo a lo profundo de cada discípulo de Juan, aprecio en ellos falta de fe en Él, de donde dijo; “Y dichoso el que no se escandalizare de Mí” Palabras a las que habrá de fijar especial atención. Hoy infinidad de personas “predican una verdad falsa de Cristo”, son falsos profetas y falsos cristos que disfrazados sutilmente engañan y hacen creer lo que no son, engañan con su actitud en la mentira y simulación, quien se atreve a contradecirles es puesto en evidencia, y se le acusa de ser un retrogrado, un emisario del pasado, y mas cuando se promueve afirmando que la verdad está en la palabra de Dios, levanta tolvanera de criticas y pretextos, porque la realidad es que en muchos incomoda abandonar la vida de malos hábitos y costumbres en que viven, porque la palabra de Jesús hace en ellos que la conciencia les reclame su conducta, encendiendo su indignación y soberbia maligna no cumpliendo el mandamiento del Señor, que en concreto reclama una vida espiritual, y vivir en orden moral.

Continua el Evangelista; “Id y anunciad a Juan lo que oís y veis; Ciegos ven, los cojos andan, leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados” Las obras portentosas de Jesús son testimonio de ser Él el Mesías esperado, en los discípulos de Juan fue despertar la fe meditando las profecías y profundizar las promesas de Dios sobre la venida del Mesías. De Jesucristo Nuestro Señor Hijo de Dios han conocido sus obras aliviando primero del alma y después del cuerpo, con esta manifestación de su divinidad los discípulos de Juan debieron reconocerlo como el Mesías de quien les ha predicado Juan el Bautista.

Continuando con Jesús;” ¡Y dichoso el que no se escandalizare de Mí!” ¡Claro que es escándalo ver a Jesús Crucificado, porque es castigo injusto! Para las almas sin fe, incrédulas, apáticas y perversas, es un látigo que en este mundo golpea su “Yo” porque bien saben que su conducta y actitud no es la enseñanza de Jesús, por eso les cala e incomoda verlo en la Cruz. La confianza plena, absoluta y total para todo hijo de Dios debe estar en Cristo y solo en Cristo desde al nacer hasta morir, en Él no se encuentra engaño, traición o desprecio, lo que existe en el Señor es la perfección que brinda a las almas y mas las que han sembrado con docilidad la semilla de fe en Él, avivara en ellas su amor paternal, su verdad eterna y su justicia justa, nacerá en las almas la confianza, y comprensión de su misericordia, pues el propósito es que Jesús Hijo de Dios more en su corazón. Nuestro Salvador es confianza y fortaleza, vino al mundo a cumplir la voluntad de Dios su Padre. Jesucristo Nuestro Señor supera y vence las vicisitudes que encontró en su vida de peregrinación por el mundo, afrentas, negaciones, rechazo de su pueblo al que Dios le encomendó salvar del pecado, este por su obstinación negó su divinidad en múltiples ocasiones, será ponernos en el lugar de Jesús a comprender lo que es vivir en acecho continuo, ningún otro ser humano ha soportado tanta adversidad contra sí, vivió en su interior la actitud de saber que conspiraban para quitarle la vida, ser expulsado de los corazones por los que entrego su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Toda alma que obedece el mandato divino de salvación se fortifica espiritualmente en el Señor, deja San Pablo esta verdad a quien se fortifica en Cristo Nuestro Señor al decir; “Todo aquel que creyere en Él (Jesús) no será confundido”.

Jesús estando en el templo se pone de pie en el estrado dando lectura a la Escritura, sus divinos labios confirman su mesianidad ante quienes estaban con Él cuando dijo;…”Hoy esta escritura se ha cumplido delante de vosotros”…La voz de Jesús se impuso, se guarda un silencio solemne, escuchar a Nuestro Señor Jesucristo causo una disposición interior que conmovió, lo manifiesta el Apóstol de los Gentiles a los romanos; ”La fe viene, pues del oír, y el oír por la palabra de Cristo” De ella

comprendemos el valor espiritual que para todo católico, como hijo de Dios es la Palabra Divina; ”La Ley de Dios es perfecta, restaura el alma y hace sabio al sencillo” Ha hablado por él el Espíritu Santo, inspirando al profeta en dar a conocer la delicia y gozo de este bien del alma, la palabra del Señor. Dichoso será quien reconozca y no tropiece con dudas, que en muchos es escandalo, porque la incredulidad contagia a otros iguales, guiándose por las apariencias de las cosas hacen escandalo sin entender la razón de ellas, refiriéndose el Señor cuando en Nazaret murmuraron de su origen carpintero, después de escuchar su predicación decían;” ¿No es éste el hijo del carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros? Y se escandalizaban de Él” El Señor da a conocer la verdad que no se escucho, pero que la envidia en ellos causa una algarabía sin sentido, en vez de aceptar y hacer suya la enseñanza de Jesús, quien ha vivido entre ellos en Nazaret, le critican, hacen de Él comidilla. El que Jesús sea reconocido como carpintero, no es ninguna afrenta o vergüenza, nada tiene que ver, la honra de Cristo Nuestro Señor está en que con disposición ayudaba a José su padre nutricio en los trabajos de carpintería, medio por el que se sostenía la Sagrada Familia, entonces ¿cual es la razón para tanto escandalo? Es cierto que Jesucristo Nuestro Señor realizo este trabajo hasta la edad de treinta años al lado de José, protector de la Sagrada Familia ¿donde esta el mal? ¿Donde el problema? ¿Donde la razón para critica tan escandalosa? ¡No la hay! Lo que incomodo a la gente de Nazaret no fue la verdad que les dio a conocer el divino Maestro, fue su incredulidad que no les dio oportunidad de apreciar su enseñanza, pudo mas su recelo, malicia y envidia. Dice el Evangelista;” Y no hizo allí (Nazaret) muchos milagros a causa de su falta de fe” De las enseñanzas que encontramos en los santos Evangelios es la caridad, por ella es evitar el escándalo ante las obras del prójimo, pero no se aprende a frenar el pecado de escándalo porque es rencoroso ¿Cuantas ocasiones se hace? Se hace, cuando incomoda al” Yo” cuando se conoce que el prójimo resalta en tal o cual virtud o en aptitudes, más que reconocer no se aprecia como bien recibido de Dios, se inicia una labor de sapa en el corazón, que trasciende a los demás, la envidia incita, el celo motiva a la ambición y critica maliciosa alentando el resentimiento. ¿Qué vemos en la crítica? Lo mismo que padeció Cristo Nuestro Señor desde su venida al mundo hasta su muerte ignominiosa en la Cruz del Calvario, en su agonía nos enseño amar al prójimo y lo mostro cuando en sus últimos momentos de vida dijo; ”Señor perdónalos porque no saben lo que hacen” Mas que escandalizarse es amar; mas que escandalizarse, es servir; mas que escandalizarse, es apreciar, admirar y apasionarse por el bien ajeno, en ello Jesús nos hacer ver la realidad del amor por el prójimo, diciendo; ”En verdad, en verdad, os digo, quien cree en Mí, hará él también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo voy al Padre” Reconocer en la palabra del Señor la promesa prodigiosa cuando Jesucristo Nuestro Señor pide fe uy confianza.

Reflexiones Amorosas

JESÚS PIDE FE Y CONFIANZA

POR: Antonio Fernández

Pregunta Juan a Jesucristo Nuestro Señor a través de sus discípulos es directa, no porque él no supiera, es el primero en reconocer que Jesús es el Mesías, tampoco este negando lo que cree, su pregunta va encaminada a confirmar la medianidad de Jesucristo Nuestro Señor que Juan cree, no miente. El deseo del Bautista es que sus discípulos escuchando al divino Maestro crean que es el verdadero Hijo de Dios hecho hombre, de quien les ha hablado desde que han estado con él; no necesita que se le confirme a él que Jesús es el Mesías, ni el rey de Israel anunciado por los profetas, porque Juan el Bautista es el último de los profetas y todo lo que conoce lo ha anunciado al pueblo, creer lo contrario seria para Juan una negación o contrasentido a lo que dijo en el Jordán. Ante ello Nuestro Señor Jesucristo viendo a lo profundo de cada discípulo de Juan, aprecio en ellos falta de fe en Él, de donde dijo; “Y dichoso el que no se escandalizare de Mí” Palabras a las que habrá de fijar especial atención. Hoy infinidad de personas “predican una verdad falsa de Cristo”, son falsos profetas y falsos cristos que disfrazados sutilmente engañan y hacen creer lo que no son, engañan con su actitud en la mentira y simulación, quien se atreve a contradecirles es puesto en evidencia, y se le acusa de ser un retrogrado, un emisario del pasado, y mas cuando se promueve afirmando que la verdad está en la palabra de Dios, levanta tolvanera de criticas y pretextos, porque la realidad es que en muchos incomoda abandonar la vida de malos hábitos y costumbres en que viven, porque la palabra de Jesús hace en ellos que la conciencia les reclame su conducta, encendiendo su indignación y soberbia maligna no cumpliendo el mandamiento del Señor, que en concreto reclama una vida espiritual, y vivir en orden moral.

Continua el Evangelista; “Id y anunciad a Juan lo que oís y veis; Ciegos ven, los cojos andan, leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados” Las obras portentosas de Jesús son testimonio de ser Él el Mesías esperado, en los discípulos de Juan fue despertar la fe meditando las profecías y profundizar las promesas de Dios sobre la venida del Mesías. De Jesucristo Nuestro Señor Hijo de Dios han conocido sus obras aliviando primero del alma y después del cuerpo, con esta manifestación de su divinidad los discípulos de Juan debieron reconocerlo como el Mesías de quien les ha predicado Juan el Bautista.

Continuando con Jesús;” ¡Y dichoso el que no se escandalizare de Mí!” ¡Claro que es escándalo ver a Jesús Crucificado, porque es castigo injusto! Para las almas sin fe, incrédulas, apáticas y perversas, es un látigo que en este mundo golpea su “Yo” porque bien saben que su conducta y actitud no es la enseñanza de Jesús, por eso les cala e incomoda verlo en la Cruz. La confianza plena, absoluta y total para todo hijo de Dios debe estar en Cristo y solo en Cristo desde al nacer hasta morir, en Él no se encuentra engaño, traición o desprecio, lo que existe en el Señor es la perfección que brinda a las almas y mas las que han sembrado con docilidad la semilla de fe en Él, avivara en ellas su amor paternal, su verdad eterna y su justicia justa, nacerá en las almas la confianza, y comprensión de su misericordia, pues el propósito es que Jesús Hijo de Dios more en su corazón. Nuestro Salvador es confianza y fortaleza, vino al mundo a cumplir la voluntad de Dios su Padre. Jesucristo Nuestro Señor supera y vence las vicisitudes que encontró en su vida de peregrinación por el mundo, afrentas, negaciones, rechazo de su pueblo al que Dios le encomendó salvar del pecado, este por su obstinación negó su divinidad en múltiples ocasiones, será ponernos en el lugar de Jesús a comprender lo que es vivir en acecho continuo, ningún otro ser humano ha soportado tanta adversidad contra sí, vivió en su interior la actitud de saber que conspiraban para quitarle la vida, ser expulsado de los corazones por los que entrego su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Toda alma que obedece el mandato divino de salvación se fortifica espiritualmente en el Señor, deja San Pablo esta verdad a quien se fortifica en Cristo Nuestro Señor al decir; “Todo aquel que creyere en Él (Jesús) no será confundido”.

Jesús estando en el templo se pone de pie en el estrado dando lectura a la Escritura, sus divinos labios confirman su mesianidad ante quienes estaban con Él cuando dijo;…”Hoy esta escritura se ha cumplido delante de vosotros”…La voz de Jesús se impuso, se guarda un silencio solemne, escuchar

a Nuestro Señor Jesucristo causo una disposición interior que conmovió, lo manifiesta el Apóstol de los Gentiles a los romanos; ”La fe viene, pues del oír, y el oír por la palabra de Cristo” De ella comprendemos el valor espiritual que para todo católico, como hijo de Dios es la Palabra Divina; ”La Ley de Dios es perfecta, restaura el alma y hace sabio al sencillo” Ha hablado por él el Espíritu Santo, inspirando al profeta en dar a conocer la delicia y gozo de este bien del alma, la palabra del Señor. Dichoso será quien reconozca y no tropiece con dudas, que en muchos es escandalo, porque la incredulidad contagia a otros iguales, guiándose por las apariencias de las cosas hacen escandalo sin entender la razón de ellas, refiriéndose el Señor cuando en Nazaret murmuraron de su origen carpintero, después de escuchar su predicación decían;” ¿No es éste el hijo del carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros? Y se escandalizaban de Él” El Señor da a conocer la verdad que no se escucho, pero que la envidia en ellos causa una algarabía sin sentido, en vez de aceptar y hacer suya la enseñanza de Jesús, quien ha vivido entre ellos en Nazaret, le critican, hacen de Él comidilla. El que Jesús sea reconocido como carpintero, no es ninguna afrenta o vergüenza, nada tiene que ver, la honra de Cristo Nuestro Señor está en que con disposición ayudaba a José su padre nutricio en los trabajos de carpintería, medio por el que se sostenía la Sagrada Familia, entonces ¿cual es la razón para tanto escandalo? Es cierto que Jesucristo Nuestro Señor realizo este trabajo hasta la edad de treinta años al lado de José, protector de la Sagrada Familia ¿donde esta el mal? ¿Donde el problema? ¿Donde la razón para critica tan escandalosa? ¡No la hay! Lo que incomodo a la gente de Nazaret no fue la verdad que les dio a conocer el divino Maestro, fue su incredulidad que no les dio oportunidad de apreciar su enseñanza, pudo mas su recelo, malicia y envidia. Dice el Evangelista;” Y no hizo allí (Nazaret) muchos milagros a causa de su falta de fe” De las enseñanzas que encontramos en los santos Evangelios es la caridad, por ella es evitar el escándalo ante las obras del prójimo, pero no se aprende a frenar el pecado de escándalo porque es rencoroso ¿Cuantas ocasiones se hace? Se hace, cuando incomoda al” Yo” cuando se conoce que el prójimo resalta en tal o cual virtud o en aptitudes, más que reconocer no se aprecia como bien recibido de Dios, se inicia una labor de sapa en el corazón, que trasciende a los demás, la envidia incita, el celo motiva a la ambición y critica maliciosa alentando el resentimiento. ¿Qué vemos en la crítica? Lo mismo que padeció Cristo Nuestro Señor desde su venida al mundo hasta su muerte ignominiosa en la Cruz del Calvario, en su agonía nos enseño amar al prójimo y lo mostro cuando en sus últimos momentos de vida dijo; ”Señor perdónalos porque no saben lo que hacen” Mas que escandalizarse es amar; mas que escandalizarse, es servir; mas que escandalizarse, es apreciar, admirar y apasionarse por el bien ajeno, en ello Jesús nos hacer ver la realidad del amor por el prójimo, diciendo; ”En verdad, en verdad, os digo, quien cree en Mí, hará él también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo voy al Padre” Reconocer en la palabra del Señor la promesa prodigiosa cuando Jesucristo Nuestro Señor pide fe uy confianza.

Reflexiones Amorosas

LA SEÑAL DE LA HIGUERA

POR: Antonio Fernández

La palabra de Cristo Nuestro Señor es de salvación eterna, en ella muestra las consecuencias de las debilidades humanas al decir; “¡Quien tenga oídos oiga!” Nuestro Señor usa esta expresión para llamar nuestra atención sobre algo especial que desea se grabe en el corazón. Nuestra realidad es que teniendo oídos no se quiere escuchar la espiritualidad que Nuestro Señor enseño, pero esos oídos sí que están atentos a escuchar y seguir los cantos veleidosos y palabras zalameras engañadoras que atentos aceptan las mentiras que presentan como verdad y nadie discute por ignorancia o miedo de los hipócritas que exaltan sus embelesos seductores de falsos cristos y falsos profetas, esto y más hay en la perversión amoral de los pueblos, a pesar de señalar y desmenuzar, analizar y explicar el error el humano de negar la divinidad de Cristo Nuestro Señor persistiendo en la actitud contraria al bien sin valorarlo no se acepta la enseñanza de Nuestro Señor en su doctrina, evangelio y mandamiento.

En este mundo de modernidad, el ser humano ha olvidado que ha sido creado para gozar eternamente de Dios; ha olvidado y dejado de lado que el fin primordial de su existencia es salvarse; ¿Entonces, porque no lucha por conservarse en el Señor? ¿Porque no tomar en su verdadero valor la imperiosa necesidad de que se ha venido al mundo a buscar y obtener la salvación de su alma? Necesidad a la que no se da importancia hasta es causa de malestar; no se quiere dar el valor a la razón y motivo de haber nacido, vivir y morir en este mundo, veamos la actual recomendación de San Pablo; “Velad; y estad firmes en la fe” y lo reafirma; ”Todas vuestras cosas se hagan con amor” Significa cumplir el mandato divino; “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo”.

El mundo pragmático cree lo que ve y toca, Y como lo espiritualidad no lo ve, obra en sentido contrario a como debiera ser su conducta, ir al bienaventurado gozo de Dios en los cielos, por eso cuando escucha que lo divino y celestial es buscar los bienes del alma que redundarán en la salvación del alma, surge de la maleza del camino la espina que hiere y despierta la soberbia maligna que reclama al oído “tú no tienen nada que hacer ahí” Su envilecimiento y corrupción no advierte el riesgo de perder la existencia eterna atraído por las tentaciones que están en todo momento a envolverle en el pecado, no ve ni oye a pesar de saber que se niega el valor y seriedad que requiere en vida conquistar los bienes del alma, juzga y critica, pero como no quiere hablar de ello solo piensa salir de esa conversación dando por terminado el ofrecimiento, sabe que su vida pecadora le niega ser merecedor de la promesa de Cristo Nuestro Señor que previene la condenación cuando el pecador se asemeja a esos bastardos que en la agonía del Hijo de Dios gritaban; “De igual modo los sacerdotes se burlaban de Él junto con los escribas y los ancianos, diciendo: A otros salvó, a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel: baje ahora de la cruz, y creeremos en Él” Escarnio que perdura como un eco a través de los siglos en el corazón de todo pecador reacio que persiste en cerrar sus oídos no escucha. Quien niega al Señor se escuda en la broma y sarcasmo, la mofa, ironía y con sátira intenta desvirtuar la obra de redención en las almas, conoce su interior pecador y vive en temor porque se sabe culpable. Obra Jesucristo Nuestro Señor infinidad de formas para entregar bienes espirituales y vivir su doctrina, siendo importante creer de corazón en su divinidad de Hijo de Dios, descubrir por sí mismo la fe en Él, así como entre la gente de Israel manifestó su misericordia de igual forma lo continua y continuara haciendo con cada alma que pasa por el mundo, en su peregrinar alerto y previno la persistente sutileza del demonio a perder el alma, también dejo clarificado la existencia del infierno, del que queramos o no, este existe. Ha dicho; “Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno; preparado para el diablo y sus ángeles” Palabra que sentenciará a los condenados en el día del juicio, hoy poco importa a los incrédulos negarlo.

Quizá muchos digan; lo anterior es una canción antigua que se repite y enfada oír lo mismo que ya no se pone atención, cuando el aparato de música se descompone dirán: bueno fue descomponerse, ya no escucharemos esa música enfadosa. Es cierto que esa música diga lo que diga su letra no se escuchará, pero la veracidad de su contenido no se escuchará, más llegará el tiempo en que se deseará volver a escuchar la melodía con atención. Refiriéndose al inicio del artículo es la misma idea con

sugerentes comentarios que de hecho, es una constante repetición, porque la palabra de Dios es una sola y no cambia en ella revela ser Él camino de salvación y quien no acepte así mismo tendrá su propia condenación, tampoco es perecedera y lo expuso a los tiempos; “El que escucha mi palabra y cree en Aquel que me envío, tiene vida eterna” Su palabra fue, es y continuará hasta la eternidad.

Reflexiones Amorosas

SIN CRISTO NADA ES EL MUNDO

POR: Antonio Fernández

” Las lluvias cayeron, los torrentes vinieron, los vientos soplaron y se arrojaron contra aquella casa, pero ella no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mt 7, 25)

Jesús dijo; “El espíritu vivifica; la carne de nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida “Jesús va a mostrar a toda alma que lo desee, en este hecho portentoso de su obra, que en su sola palabra esta el poder de salvación, quien la guarda en el corazón esta constituida en esperanza de que sin Cristo nada es el mundo y el hombre. Reza el evangelista:…”Cuando subió después a la barca, sus discípulos lo acompañaron”…Va el Señor en la barca de Pedro, la inmensa multitud lo sigue a todas partes, e improvisa un viaje sin bastimento, ni equipaje. Muestra a la vista de los discípulos un cansancio, y todos entienden que el trabajo de su Maestro ha sido bastante, ha llevado el peso de todo sin descanso. Jesús como Dios no duerme, ni tiene cansancio, ha preparado la enseñanza a sus discípulos. Sube Jesús a la Barca, los discípulos también lo hacen, pero en forma no apropiada ante la gente que siguiendo a Jesús se quedan en la orilla. Sobre ello dice San Juan Crisóstomo; “Los discípulos siguieron a Jesús para hacer con Él la travesía del lago. Quiso Jesús vivieran el peligro de la muerte para que no se amedrentaran en los peligros. Dispone atravesar el lago y toma en la barca el lugar apropiado para descansar y duerme. Dice el Evangelista;” Y de pronto el mar se puso muy agitado, al punto que las olas llegaban a cubrir la barca: Él, en tanto, dormía” Permitió Jesús que la barca estuviera a punto de hundirse, para enseñarlos a no dejarse exaltar por la distinción de llevarlos con Él y dejar a los demás. Observemos que cuando se trata de milagros, predicaciones y obras de misericordia, lo hace teniendo presente a las multitudes que lo siguen; pero cuando se refiere a tribulaciones, temores, agobios y amarguras, quiere tener presente a sus discípulos, pues de la misma forma lo hace con cada cristiano, cuando este vive las encrucijadas de la vida, por eso debemos estar siempre preparados a toda situación que se presente, y entender que el Señor esta en su libertad de probar a las almas en todo lo que el desea, y en ellas esta depositar fe y confianza en su divina voluntad, y no en las aptitudes personales.

La tempestad no fue producto de la naturaleza, con acierto dice Orígenes; “Sino que la suscitó el poder de Dios, que saca los vientos de sus tesoros; “El incrédulo dirá: ¿Por qué Jesús ha puesto en peligro tantas almas, siendo Dios no puede hacerlo? Pero la fe nos lleva a la comprensión, cuando analizamos los actos de nuestra vida, y hemos visto como fue la problemática que vivió los peligros, las penas y dolores, dimos gracias a Dios por las consecuencias favorables que concedió, aprendemos del Salmo del Rey David; ”Hace soplar el viento y discurren las aguas” Así decimos sobre el aparente hundimiento de la barca de Pedro con el Señor a bordo y todo el colegio apostólico: Hizo Dios una tempestad para hacer una gran obra, aprendamos que en el proceder de Dios están grandes males, de donde se obtendrán iguales o mas y mejores remedios, Dice San Agustín; “Ha preferido Dios sacar bienes de los males a que no hubiese males en el mundo”.

Un mar agitado con olas que al levantarse jalaban la barca al fondo, sacudidas de un lado al otro que elevan la barca y luego la dejan caer, los discípulos avezados marinos no pueden controlarla a pesar de su experiencia, pero esta es diferente, pues la tempestad se vino en un instante, y no pueden resolver como sacarla de ese vorágine de olas, cuando su poca fe obra en ellos, invadidos de temor acuden agitados a su Divino Maestro, que siempre les resuelve sus problemas, dice el evangelista; ”Acercáronse y lo despertaron diciendo: Señor, sálvanos, que nos perdemos” Jesús no está dormido, obro de esta forma para llevar a sus discípulos al pánico, al pavor y el temor a perder la vida, si en la tempestad hubiéramos sido despiertos, no habrían padecido el temor, y en sus adentros dirían “el

Señor lo resolverá” No abrían orado como lo hizo Pedro, pues las palabras; ”Señor sálvanos que nos perdemos” Es la oración más sublime de clamor y socorro ante las situaciones difíciles de la vida, que muchos, sino igual la han expresado al Señor y de ese peligro han salido airosos, por otra parte, los discípulos dirían al Señor: con un milagro libra y somete a la tempestad, pero no ocurrió así, su fe es poca, no entienden que están a salvo con Jesús, pero fueron limpios al pedir con clamor y clemencia. Recapacitemos, cuando por nuestra conducta de pecadores, nos alejamos del Señor, sino reaccionamos volver a su redil, se va haciendo mas rápido el alejamiento, hasta que el corazón queda oscurecido, a todo esto que nos sucede, el Señor espera nuestra reacción como fue en Pedro, es cuando valoramos nuestra miseria de haber perdido la gracia de Jesús, es cuando con dolor y pena entendemos que sin Cristo nada es el mundo y el hombre, es cuando hacemos una evaluación del antes y del ahora; antes el alma tranquila elevada al Señor vence los obstáculos de la vida; en el ahora, el pecado es dolor, pena, tristeza y todos los males, por eso es recapacitar; el demonio tienta para perder, prevalezca el propósito de elevar el alma sobre sí misma e igual que Pedro, llamar a Jesús solicitando tienda su divina mano y nos saque a flote del mar de amarguras, Él con gozo nos pondrá sobre sus hombros, ha recuperado la oveja que estaba perdida.

” Él les dijo: ¿Por qué tenéis miedo, desconfiados? Entonces se levantó e increpó a los vientos y al mar, y se hizo una calma” Debió ser una mirada fuerte y profunda, Dios ha hablado al hombre de poca fe, quien, desconfiado, no cree, es turbado e irresoluto, vacilante y desconfiado. Jesús reclama esa falta de fe, si el mundo escuchará el reclamo de la fe perdida de ese siglo, angustiado se daría el mundo golpes de pecho, como cuando hay terremotos, la gente se hinca, clama a Dios perdón y clemencia, llora, se arrepiente, pero pasado el cataclismo, todos vuelve a lo mismo y hasta con mas furor, así es la miseria humana, habrá almas que ante las desavenencias de la naturaleza, ven la mano del Señor como prueba antes de las consecuencias, superando las crisis de su vida. No hay que tener miedo a las encrucijadas de la vida, a lo que hay que tener miedo es a la falta de fe y confianza en Jesús, después vendrá la tranquilidad. Y entender que quien es grande haga cosas grandes , pues si Jesús quiso exaltar la tempestad y esta sacudió la barca hasta el punto de hundirse, no se hundió; por ello, al levantarse Jesús increpa a los vientos y al mar, en el acto todo fue como si nunca hubiera pasado nada, la naturaleza ha obedecido a su Creador, aprendamos en la vida; todo cataclismo viene de la mano del Señor, y quien deposita su fe y confianza en Él, suya es la victoria.

” Y los hombres se maravillaron y decían: ¿Quién es Éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” Ahora entendamos que esa pequeña barca representa a Nuestra Santa Madre Iglesia, las olas y el viento, las tribulaciones que al mundo han causado sus habitantes, instigados por el demonio que como espíritu del mal, se emplea a fondo por hundir no solo la Iglesia, sino las naciones, las sociedades, las familias, las almas. Hunde una por aquí otra por halla y evalúa el poder que cree va adquiriendo. ¿Y decimos donde esta el Señor? El esta en todas partes y frente a cada alma, en la Iglesia esta en silencio en la Eucaristía, no habla, pero inspira el alma que acude a Él.