Buen viaje… Hasta siempre

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POR: Irma Bolívar Ayala

Fue tan rápido, tan inesperado que nos tomó a todos por sorpresa. No hay más que decir, ni nada que explicar, sólo que partiste de manera súbita. En esos turbulentos días mientras luchabas por vivir en esa fría sala de terapia intensiva, se me agolpaban en mi mente múltiples imágenes de tu vida. A la corta edad de tres años asististe a la inauguración y presentación de Extra de La Laguna, luego llegaste a EXTRA siendo ya un joven a pedir una oportunidad de trabajo, sin ni siquiera imaginar que aquí descubrirías tu verdadera vocación, a la que te abrazaste con pasión y entrega, no podía ser de otra manera, lo traías en la sangre, heredaste el periodismo.

Cuando entregaste tu primer escrito, tu abuelo René me llamó para mostrármelo antes de ser impreso, dijo orgulloso –mira, no le corregí ni una coma. Era claro, sencillo y ameno, características de un buen escritor, con eso iniciaste tu primera columna periodística “Saque de banda” y de ahí pal real te aventuraste a escribir de futbol, a seguirle los pasos a tu equipo sagrado, Santos Laguna, lo defendiste a capa y espada, gozando sus triunfos y sufriendo sus derrotas, tenías tatuado en el alma los colores albiverde.

Tu inquietud por el periodismo siguió creciendo. Luego de varios años apareció en tu vida la oportunidad en la radio como comentarista deportivo, la tomaste con valor y responsabilidad, el expresarte frente al micrófono lo que venías haciendo en el medio impreso, fue un desafío y un reto en tu carrera.

Luego apareció lo que sería tu orgullo, “Comarca Deportiva”, la página digital donde volcaste tu vocación de periodista, tu pasión y amor por el deporte, en compañía de ese grupo de amigos que formaron para hacer posible que día a día apareciera información relevante y de interés para el internauta.

Tenías claro lo que querías, como fueron siempre claras tus ideas y pensamientos, no tenías tapujos para expresar lo que pensabas.

Albergaste el deseo ardiente de trabajar en El Siglo de Torreón, tu perseverancia y profesionalismo te llevaron hasta ahí, el tiempo fue corto, un año cuatro meses porque la muerte te sorprendió, como nos sorprendió a todos.

Dicen, en el número de dolientes que hay en un funeral se manifiesta la calidad de la persona que está dentro del féretro. Tu calidad humana fue más que probada, decenas de personas llegaron a rendirte el último adiós: familiares, amigos, compañeros del trabajo y colegas de diversos medios de comunicación lloraron como los árboles, de pie y en silencio al verte tendido apacible y sin aliento.

El hijo, hermano, amigo y compañero se ha ido sin retorno. En vida regalaste bondad y aún después de tu partida, sembraste la semilla del amor en tierra fértil. Vivirás siempre en nuestros corazones. Gracias por tu generosidad y cariño… Buen viaje mi amado nieto, Jesús René de la Torre Márquez.

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