Año de reelecciones inmediatas

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POR: Fernando Rangel de León/Miembro de Partidos de Izquierda 

Por primera vez en la historia, en las elecciones del 1° de julio de 2018, los Presidentes Municipales de Coahuila, que iniciarán su periodo el día 1° de enero de ese año, podrán ser reelectos para el siguiente periodo inmediato 2019-2021; como también podrán hacerlo para ese mismo periodo, los alcaldes del Estado de México, que están en funciones desde el 2016, y concluyen su periodo en 2018; con base en las reformas constitucionales de 2015.
Antes de esa reforma constitucional los presidentes municipales del país, podían reelegirse; pero no para el siguiente periodo inmediato sino después de pasado uno o varios periodos en que habían ocupado ese cargo; como ocurrió en Gómez Palacio, Durango, con los alcaldes José Rebollo Acosta, y Carlos Herrera Araluce, con tan buenos resultados.
Hubo oposición a la reelección inmediata, que no solamente es de presidentes municipales, sino también de senadores y diputados; porque una de las causas por las que se hizo la Revolución de 1910, fue porque Porfirio Díaz, se reeligió como Presidente de la República, siete veces, de 1876 a 1911, con un intervalo de cuatro años en que se la prestó a su compadre el general Manuel González, (entonces los períodos eran de cuatro años), y ya iba para una octava reelección, cuando fue derrocado por el movimiento armado que tuvo como lema “Sufragio Efectivo. No Reelección”.
Por eso para que los ahora gobernantes no se “porfiricen”, la reelección inmediata de alcaldes será solo por un periodo; la de diputados federales, por tres; y la de senadores por dos.
Una de las ventajas de la reelección inmediata de los alcaldes, es que un periodo no les alcanza para hacer lo que se proponen; pues en su primer año conocen a fondo la problemática de su municipio, empiezan a sanear las finanzas públicas, que por lo regular la administración municipal saliente las dejó hechas un desastre, y resuelven los juicios pendientes, lo que no les permite hacer todas las obras más urgentes y mejorar al máximo los servicios públicos; en su segundo año ya pueden empezar a realizar sus programas de gobierno y promesas de campaña; y en el tercero, ya saneadas las finanzas, con más experiencia administrativa y más dominio de la cosa pública, los presidentes municipales pueden ya dar más y mejores resultados a la población.
Por lo que si al terminar su primer mandato el alcalde hizo muy buena gestión pública y quiere reelegirse para seguir sirviendo a su municipio y el pueblo lo reelige, entonces ya está obligado a multiplicar su obra pública y hacer que los servicios públicos sean aun todavía mejores que los de su primer periodo.

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