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CRIMEN Y CASTIGO

POR: Fernando Fabio Sánchez

Rodión Raskólnikov, antes de cometer el doble crimen, sueña que es niño, que está con su padre en la misma población en que vivieron en aquella época, y que van rumbo al cementerio; está nublado y hace un calor bochornoso. El sueño, además del contenido, es horroroso porque es exactamente igual a las memorias que Raskólnikov conserva del pasado.
Padre e hijo pasan frente a una taberna. Todos se encuentran ebrios. Un carruaje que transporta barriles de vino está frente a la puerta, pero, a diferencia de lo que debe ser, lo jala un caballo flaco y lastimoso. Raskólnikov solía ver que los aldeanos utilizaban a este tipo de animales para jalar carretas de heno o de madera y que los golpeaban con furia para lograr sus fines.
En el sueño, el conductor del gran carruaje invita a subir a un grupo de hombres. Anticipa que el caballo no podrá galopar, por lo que también advierte que tendrá que azotar al rocín. Me gusta pegarle, palabra de honor, dice. El niño Raskólnikov se asusta y le pregunta al padre, ¿por qué hacen eso? El conductor golpea una y otra vez al animal. Dice, el animal es mío y puedo hacer con él lo que me dé la gana.
23 años después, el 3 de enero de 1889 en Turín, Italia, Friedrich Nietzsche camina por la calle y ve que un cochero azota continuamente a su caballo que se rehúsa a caminar. Nietzsche, compasivo, abraza al animal y suelta el llanto. Desde ese momento empieza a colapsar tanto mental como emocionalmente.
En su casa, dos días más tarde, pronuncia unas palabras que son —pero no son— enigmáticas: “Madre, soy un tonto”.
Nietzsche vivirá 10 años más, silencioso y aislado, bajo la protección de su hermana y de su madre.
¿Qué nos transmite esta escena repetida a lo largo del tiempo, dentro de la ficción y de la historia?
Dostoievski parece adelantarse a Freud y nos pone ante una complejidad psicológica, alejado de la alegoría. El personaje siente compasión por los animales, pero no por los seres humanos, al menos no por todos. Y en el caso de Nietzsche, como si fuera la misma escena en negativo, nos podemos preguntar: ¿es posible que sea nuestra la razón cuando destruimos tanto a la humanidad como a las otras creaturas del orbe? ¿Es que somos creaturas del crimen? CONTINUARÁ.

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